El de S. E. Makoto Misawa, Embajador de esta Gran Nación Oriental en Panamá, fue un adiós de gran estatura artística, donde la música tradicional fue la mensajera del aprecio, gratitud y respeto que Japón siente por Panamá, a quien está hermanado por lazos culturales y de cooperación en otros ámbitos, que se reafirmaron la noche inolvidable del jueves 16 de septiembre, cuando los jóvenes virtuosos, Kaoru Watanabe y Yumi Kurosawa, deleitaron durante dos horas a una audiencia que fue pródiga en aplausos y exclamaciones de apreciación del talento de que hicieron gala.
Incansables, con gran derroche de afabilidad, respeto, entusiasmo, pasión por su arte, agradecimiento por la oportunidad de compartirlo con sus hermanos panameños en esta aldea global donde las distancias son acortadas por puentes culturales que utilizan lenguajes universales como la música para expresar cariño, para transmitir alegría, para despertar emociones. Emociones que afloraban al escuchar esta fusión entre lo antiguo y lo moderno y donde hasta hubo, otro gran detalle que habla de la cultura japonesa: como homenaje a Panamá y su folclore, Kaoru y Yumi tocaron con la flauta y arpa japonesas temas de compositores panameños.
En ese tender puentes por donde transitan las emociones sin discriminación de ninguna índole, este par de jóvenes se lució, extasió, hasta habló algo de español y por si fuera poco, compartió sus conocimientos sobre la magia de tocar los instrumentos tradicionales japoneses- Shinobue, Koto y Toiko-, en un mini taller que no estaba en el programa de la noche, pero que encantó a todos.
Como corolario de su presentación de la noche del jueves 16 en el centenario Teatro Nacional del Casco Antiguo, declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad, Kaoru enseñó a la concurrencia, que gozó al máximo de esta experiencia, cómo tocar el Toiko (tambor japonés). Todos, grandes y chicos aprendieron rápido lo básico del arte de tocar este instrumento, pues desde sus puestos, luego de que Kaoru hizo las explicaciones teóricas y las demostraciones, ellos seguían o daban el compás, según él solicitare, en un coro que duró varios minutos.