Variedades

Así, ¿quién no halla apetecible el libro?

Las estrategias publicitarias y de mercadeo en la XXI Feria Internacional del Libro en Bogotá, incluían multimedia y mucho color.


¿Cómo se vendió la feria? Letreros, promoción por teléfono, pantallas gigantescas mostrando autores, conferencistas, películas, portadas de libros de más de dos metros de alto, con fotos de los autores y fragmento de la obra, globos, personajes de las tiras cómicas, bolsas (que afuera tenían datos sobre editoriales, autores y títulos), hacían del área un lugar atractivo para actualizarse en las tendencias bibliográficas.

También hubo talleres de editores, promotores del libro y oportunidad para conocer o saludar a autores, como el caso de Ramón Fonseca Mora de Panamá, que vivió momentos inolvidables el fin de semana en el pabellón del Grupo Santillana, con sus obras "El Desenterrador", "Soñar con la ciudad", "Ojitos de Ángel", pues era muy solicitado por los niños y jóvenes quienes le pedían autógrafos o fotografiarse.

La música fue un "gancho". A la gente se le daba un mapa de Corferias, para que se orientara. En cualquier punto había alguien para dar información.

 

Si necesitaba una silla de ruedas, un carrito para compras, un coche para bebés, se lo alquilaban.

Había una larguísima hilera de taxis amarillos, para que los usuarios en orden de llegada pudiesen volver a casa. Y no se aprovechaban de los que no sabían las tarifas, pues tenían taxímetro.

¿Tenía hambre? Había un amplia área (calculo que más de 50 mesas) donde podía comprar toda clase de viandas: comida colombiana, italiana, emparedados, comida rápida... También en varios pabellones había cafetería. Y al aire libre se vendía comida.

 

¡Vaya manera de vender libros!.
Todo era permitido... la gente sació su hambre de lectura sin ninguna restricción.


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384662
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América