Él es rebelde, genuino, intenso, brillante y tiene una cara de travieso que nos encanta. Ricardo Méndez Tribaldos, baterista de Los 33, nació el 23 de mayo de 1972. Nos cuenta que de niño era muy introvertido y mal portado.
Le gustaban los deportes, pero la música era lo primero para él. Cuando sus amigos jugaban, él escuchaba por horas un “buen acetato” que había comprado.
Tuvo un accidente en su bicicleta que casi le hace perder un diente.
Su llamativa melena rizada es muestra de su rebeldía y gusto por la moda de otros tiempos. “Nunca me lleve bien con las reglas, además nunca he entendido el porque del cabello tan corto en los hombres, supongo que es una moda impuesta por las reglas y los grupos conservadores. En nuestros días, el cabello se esta empezando a utilizar de cualquier forma, y a nadie le esta importando mucho. Por fin!!! O sea, es solo cabello, no?”, dijo.
“¿Como soy? Peco de ser demasiado sencillo, como un libro abierto; muy sincero y ante nada valoro la honestidad y la lealtad. Odio todo lo que tiene que ver con el EGO. No soporto las reglas, me molestan las diferencias sociales a un punto depresivo que me impide estar completamente tranquilo. No comprendo el mundo, y estoy completamente en desacuerdo con el sistema. Por lo que vez, soy complicado como cualquier músico”, observó a manera de descripción.
En el amor, prefiere ser cazador, le gusta cortejar a una mujer y participar en el juego de la seducción. Reconoce que hay un tiempo para todo en la vida y que a veces le ha tocado ser la presa.
Triste, para nosotras, pero bueno para él, tiene novia. Es un hombre de relaciones serias, de las que nos confiesa haber aprendido mucho. Cuando le preguntamos ¿Cuál era la diferencia entre tener sexo y hacer el amor? Respondió que a su parecer el sexo es placer, instinto, juego, algo que buscan ambos sin nada a cambio; mientras que hacer el amor involucra, como su nombre lo dice, amor e intercambio de muchas cosas más.
Desnudó su alma para nosotros cuando nos habló de un momento íntimo de su adolescencia. “Me enamoré por primera vez, sólo por un beso, y al día siguiente la misma estaba besando a otro, y lo sufrí como si se me hubiera paralizado el tiempo, creo que esto cambió mi vida, en serio!! Tomó un curso extraño a partir de ese momento, tal vez hoy en día me dedicara a otra cosa, de no ser por esto”.
Ricky cree que el matrimonio es la decisión más difícil que puede tomar un ser humano, ya que involucra a más de una persona y trae más personas al mundo, un lugar que considera muy difícil. Le parece que muchos toman la decisión muy a la ligera. “Creo que es muy difícil tener un matrimonio exitoso hoy en día, pero que es posible, si se actúa con cautela. Es mejor lento pero seguro, y tarde que muy temprano”, agregó.
¿Son todos los músicos infieles?, preguntamos. Señaló que la infidelidad no tienen que ver con una profesión o un hobbie. Más bien, es un problema de identidad, personalidad, complejos o problemas en una relación. Cuando ha sido infiel no ha tenido nada que ver con su profesión y quienes lo han “quemado” no fueron mujeres que se dedicaran a la música.
La música para Ricky Méndez es el complemento mas importante de su vida. Para él hay una canción para cada ocasión, problema o celebración de la vida. Todo el tiempo escucha música en su cabeza y siempre tiene que ver con lo que le está pasando en el momento. Incluso la oye cuando está con una mujer, la música depende de con quien está, porque todas las mujeres son diferentes; pero siempre es rock ‘n roll.
El baterista nos confesó que no disfruta el baile, ni ver a las personas bailando, aunque, de vez en cuando tiene que bailar. Es más “oidor” que bailador.
“Una noche romántica ideal, me la imagino lejos de la ciudad, con un buen vino, un buen disco de Fiona Apple...poca luz, un poco de frío, con un cielo estrellado, y lejos de los demás seres humanos; sin ningún tipo de reglas que seguir”, ¡Ah! Suena perfecto, como todo lo que tú tocas (nos referimos a la batería, claro).