La Semana de la Moda en Milán en la que se han presentado las propuestas que dominarán la temporada primavera-verano 2005 se ha caracterizado por presentar conceptos y estilos tan variados como modernos.
El tono que ha dominado ha sido el rojo, usado en vestidos, faldas, blusas y pantalones, lo que demuestra que el color de la pasión sigue siendo uno de los favoritos de los grandes representantes de la moda.
Uno de los ejemplos es la mujer Gucci quien mantendrá ese toque lujoso y agresivo tan característico de la marca italiana, pero pondrá más énfasis en los aspectos sensuales, tal y como quedó patente en la pasarela milanesa.
La colección presentada no renuncia al tono sexy y lujoso propio de Gucci, pero pretende que sea menos agresivo, en beneficio de una visión más sensual y seductora.
El resultado es que, sobre la pasarela, las prendas son cortas, adherentes, con sedas ondulantes sobre faldas doradas y chaquetillas con escotes redondeados, que permiten apreciar ropa interior de colores bronce.
Mucha seda, raso y piel, materiales que se aplican a los vestidos, escotados por detrás y ninguno de los cuales es largo, aunque sea para la noche.
Con todo ello se articula una línea que realza la espalda y las rodillas, con el complemento de sandalias de tacón alto y cinturones de terciopelo y cocodrilo.