El incremento en el consumo de alcohol en Panamá especialmente entre las adolescentes y las adultas jóvenes es un problema que preocupa y merece particular atención puesto que el alcoholismo es una enfermedad que no sólo las afecta a ellas sino también su capacidad reproductora, manifestó la Dra. Juana Herrera.
La psiquiatra explicó que la función reproductora de la mujer que está enganchada con el alcohol se ve afectada porque en ella es permanente el hábito del alcoholismo, inclusive estando embarazada y por eso nacen niños/as con Síndrome fetal alcohólico (que lloran constantemente, están irritables, tienen convulsiones y hasta temperatura alta) y que se confunde con la bilirubina o una infección.
Haciendo un análisis psicológico del por qué hay cada vez más mujeres adolescentes adictas al alcohol, la Dra. Herrera mencionó tres motivaciones:1. Hay una tendencia básicamente a buscar la igualdad con el varón; 2. Otra tendencia psicológica es la liberación (quiere sentirse adulta, desinhibida y esto implica mucha falta de aprecio a sí misma, una baja autoestima) y 3. El alcoholismo es un aprendizaje social ya que aquí en nuestro país el alcohol se ve como un vehículo de expresión de afecto.
Sobre el último punto la psiquiatra explicó que es usual que cuando se celebra algún acontecimiento el alcohol esté presente: para festejar el diente de leche del bebé, los cumpleaños, aniversarios, graduaciones, etc. Durante las carnes asadas es raro ver que éstas se acompañen con jugo u otro tipo de bebida no alcohólica, más bien es común la clásica cerveza o como dice el argot popular "las frías".
"Ese molde, esa observancia, día a día, hace que las adolescentes vean al alcohol como algo familiar", expresó. Y, agregó, "es común que haya hogares en donde a las muchachas se les da bebidas fuertes con el supuesto pretexto de que es "para que aprendan a tomar y no las engañe, no las engatuse nadie", lo cual es una concepción errónea".
Según enfatizó la psiquiatra, padres de familia, tutores, personas adultas del hogar las están induciendo al alcoholismo y es frecuente que cuando se les pregunta a las adolescentes que por qué beben contesten que porque les gusta, les hace sentir mejor y pueden divertirse más, lo cual, por cierto, es otra idea equivocada.
A juicio de la Dra. Herrera es tal el deterioro que está causando a la salud mental de la población, especialmente de la juventud, el alcoholismo, que a la hora de analizar este impacto no basta con buscar culpables y decir, por ejemplo, que se debe en parte a que los padres no les prestan atención a los/as hijos/as o es producto de que los medios están enviando mensajes distorsionadores.
Ella dijo que es una responsabilidad de todos nosotros hacer un aporte para que este problema se vaya solucionando, creando alternativas de diversión sana, sin que medie el alcohol, para evitar que las adolescentes y mujeres jóvenes tengan hijos/as con problemas de conducta, bajo rendimiento, trastornos de inestabilidad que pueden potenciar otros trastornos. "Por un lado, los padres pueden fomentar buenas conductas, con buenos ejemplos. Y, por el otro, hacer como en otros países, en que las propagandas de bebidas alcohólicas y cigarrillos no se pasan por la televisión o se pone un cintillo grande donde se informa que son nocivas para la salud".
Considera que es imperante "contribuir de alguna manera a que los jóvenes sientan que hay otras formas de divertirse, que no solamente teniendo una botella o un trago en la mano".