El aburrimiento, infraexigencia y desinterés debido a una ausencia significativa de tareas dan como resultado el “síndrome del aburrimiento” más conocido como “boreout”.
Según estudios, el malestar podría aquejar a una persona por lo menos una vez en su vida. La situación remite a un síndrome investigado por los suizos Peter Werder y Philippe Rothlin que señala que "simular que uno trabaja cuando no se tiene nada que hacer genera más estrés que la sobrecarga laboral", ocasionando grave depresión.