"He estado preparando este acto durante varios meses". "He conversado con académicos, con expertos en derecho, con mis abogados, yo mismo estudié las leyes, y no hay nada desde el punto de vista jurídico que me pueda detener", aseguró el anatomista.
Desde el siglo XVI y hasta principios del XIX, en muchas partes de Europa había "teatros anatómicos", donde se realizaban autopsias en público. Uno de los grandes descubrimientos del Renacimiento fue el cuerpo humano y a estos teatros acudían desde estudiantes de medicina hasta pintores y poetas.
Von Hagens plantea que él y sus colaboradores quieren educar al público y devolverles la curiosidad por su cuerpo. "Hubo épocas en que sólo el clero podía leer la Biblia. Ahora quieren introducir una ley que sólo permitirá a profesionales ver nuestros cuerpos", dijo.
La exposición, visitada hasta la fecha por más de 550.000 personas, ha causado mucha controversia en el Reino Unido, desde antes de su inauguración. Las autoridades habían tratado de evitar que la exposición tuviera lugar, aduciendo que von Hagens no contaba con un permiso para importar y exhibir los cadáveres en el país.
Y colorín colorado...aunque el paseo ha terminado, el turismo hacia Cuba continúa, sus paisajes, su gente, su deliciosa cocina, su música y su capacidad para tratar al turista, elemento principal de esta industria, esperan por los visitantes.
Empezar a identificar cuando su pareja está perdiendo el control es clave para prevenir maltratos y evitar seguir siendo víctima de violencia intrafamiliar, aunque, romper el silencio cómplice es siempre el primer paso para salir de esta espiral de violencia que hace sufrir, incapacita y hasta puede causar la muerte.
Tanto el hombre como la mujer necesitan tratamiento especial y terapia (tanto individual como con grupos de maltratadores él y de sobrevivientes de violencia intrafamiliar ella)
En parejas que han recibido terapia con la psicoterapeuta Mercedes Ruíz, quien es también directora de la Clínica Psicológica y de Terapia Familiar de la Universidad Santa María La Antigua, USMA, ella aconseja tanto al hombre ofensor como a la mujer abusada estar al tanto de ciertas señales que indican que puede desencadenarse la violencia.
El debe, por ejemplo, advertir: "estoy perdiendo el control, prefiero que no sigamos discutiendo porque estoy perdiendo el control". Ella, al percatarse de ello, no debe seguir discutiendo y debe salirse del lugar donde está para no ser agredida".
Ciertas indicaciones sobre qué hacer/no hacer, decir/no decir, son sugeridas en un Contrato de No-violencia a nivel terapéutico, que es requisito para ser atendidos en la Clínica y que resulta de gran ayuda para ambos en ese esfuerzo por tratar de superar la violencia en el hogar. Se trata de un compromiso que asumen y deben esmerarse en cumplir, según dijo la entrevistada.
Puntualizó: "Quienes ponemos las condiciones somos nosotros: hay que ponerles límites. Es un problema que se está desbordando y hay que poner como una represa".
En el contrato el agresor se compromete a "no agredir u ofender verbalmente a ningún miembro de mi familia y en particular a mi esposa". Así mismo, con su firma el ofensor adquire otros compromisos tales como:
No utilizar palabras obscenas, frases degradantes, comparaciones maquiavélicas que atenten contra los miembros de la familia.
No utilizar a mis hijos, ni a las mascotas, para controlar y torturar a mi esposa (o).
No destruir los bienes materiales de mi esposa (o) para controalr y agredirle.
No utilizar el dinero como un arma de agresión hacia la familia.
Salirme de la habitación si siento que voy a ser física o verbalmente agresivo (a).
La persona que es agredida, por su parte, se compromete a: No continuar discutiendo si hay advertencia de posible violencia, salirse de la habitación y señalar que me salgo porque no es el momento para continuar con la discusión y a solicitar ayuda de amistades, familiares, policías, centros de atención especializada o albergues, etc.
La terapia de pareja no está indicada como el primer tipo de tratamiento para estos casos, dijo la Licda. Ruíz, quien añadió que en la Clínica de la USMA se atienden casos de violencia intrafamiliar sólo cuando el ofensor está asistiendo a un grupo de autoayuda y la mujer a terapia grupal o individual.
Por otro lado, informó que estudiantes de psicología de la USMA están haciendo una investigación sobre el maltrato, como parte de la Campaña de Prevención contra el Maltrato que lleva adelante este centro de educación superior y que incluyó capacitación al personal docente, administrativo y a estudiantes sobre este fenómeno social que atenta contra el bienestar y estabilidad familiar, siendo sus principales víctimas la mujer y los/las niños/as.