La prometida canadiense de Peter Phillips renunció a la fe católica para que su futuro marido pueda mantenerse en el undécimo puesto de la línea de sucesión al trono. Inicialmente, Autumn Kelly, de 29 años, había dicho que estaba orgullosa de su fe católica y que no la abandonaría. Finalmente, cuando faltaban dos semanas para la celebración de la boda, Buckingham ha confirmado que la señorita Kelly se ha unido a la fe anglicana. La propia Reina de Inglaterra, su abuela política, está a la cabeza.
Desde 1701, a los monarcas británicos y a sus descendientes se les ha prohibido ser católicos o incluso casarse con un católico, aunque pueden ser miembros de cualquier otra religión.
El Gobierno Brown está considerando suprimir el derecho de los obispos anglicanos a sentarse en la Cámara Alta del Parlamento y la Cámara de los Lores. En este sentido, el príncipe Carlos hizo saber que si se convierte algún día en Rey podría asumir el título de Defensor de Fe, en lugar del actual Defensor de la Fe.