"La lluvia no para mi fiesta...la lluvia no para mi bacilón". Y así fue; a pesar de las torrenciales lluvias que azotaron gran parte del territorio nacional el pasado sábado, el público no desmayó en su afán de pasar una noche de luna, al compás de un millón de melodiosas tonadas, interpretadas por el grupo de música pop de fusión latina de los últimos años, Bacilos.
Pero eso no fue todo. Dando la cara por el patio, Son Miserables, el tan correteado Pub Herrerano, con su tour "Centenario", la música de la discoteca Truenos y Relámpagos y las tan gustadas mezclas de Dj Edwards, formaron parte de toda la "ponchera".
Los minutos de espera pasaron inadvertidos, ya que los presentes vivían una verdadera fiesta entre tragos, música y bailes.
La escenografía fue perfecta. Un sinnúmero de luces dejaban entrever el vigor con el que los artistas interpretaban sus canciones, acompañados del coro de los cientos de fanáticos que formaban parte del público. El turno de Son Miserables llegó, y al son de sus canciones dio por iniciado el show de la noche. "Mírame, cuéntame porque, no te siento, háblame con valor y ven dime..."; vaya que eran energéticos los gritos de todas las muchachas que recordaron con pasión este éxito que fue tan sonado.
Luego de deleitarnos con temas de su más reciente producción discográfica, "Vida Nueva" y con otras de su completo repertorio, Son Miserables se despidió de sus fanáticos. Pero el intento fue fallido, ya que el público impidió su retiro coreando: ¡otra, otra, otra...!.
Complaciendo a su público, el grupo de rock nacional se despidió, pidiéndole a sus fans que recibieran al tan esperado grupo Bacilos, con la misma acogida con la que los habían recibido a ellos.
Un breve intermedio se apoderó del Centro de Convenciones, en el que los presentes aprovecharon para refrescar sus gargantas con tragos y más tragos, mientras que una melodía de fondo tranquilizaba el ambiente. El momento esperado llegó, el grupo Bacilos se apoderó del escenario. El sonido orgánico y las historias llenas de vida y realidad cotidiana características de sus canciones cautivaron el oído de chicos y los más adultos, quienes buscaron algo nuevo.
¡Quién lo iba a pensar!, que un colombiano, un brasileño y un boricua, todos partes de una nueva generación de cantautores que han logrado hacer música con un sonido inteligente, con ironía y humor, pudieron generar un "bacilón muy contagioso" que despertó las ganas de bailar de los presentes.
Jorge Villamizar, de Colombia y vocalista de la agrupación, dio su cordial agradecimiento al pueblo panameño por su apoyo, en nombre de André López, de Brasil y José Javier Freire de la Isla del Encanto.
A manera de introducción antes de interpretar el disco que los lanzó al estrellato "Tabaco y Chanel", Jorge reiteró su respeto al cantante Rubén Blades, considerándolo como una pilastra en la cual se han apoyado muchos artistas latinoamericanos, y en la que ellos han empezado a construir.
"Yo sólo quiero pegar en la radio, para ganar mi primer millón, para comprarte una casa grande, en donde quepa tu corazón..." Vaya que estábamos cansados, y no precisamente de estar "endeudados", sino de esperar la canción más cotizada de la noche, la que, a su llegada, hizo vibrar las cuerdas vocales de todos.
Recordando su mini concierto dado en el Club Unión a su llegada a suelo panameño, chistosamente, Bacilos reconoció necesitar al menos dos millones para poder deslumbrar a alguna persona, con tan admirable lugar.
Así como llegaron en su gira "Caraluna", de igual manera se despidieron del pueblo panameño con su tan sonada canción que lleva el mismo nombre, "mientras siga viendo tu cara en la cara de la luna...mientras siga escuchando tu voz...".