Hay la tendencia errónea a creer que mientras más grande es un animal, más cruel y sanguinario es.
Las ballenas, que pueden medir hasta 36 metros de largo, son, sin embargo, pacíficas a menos que se sientan amenazadas, o a sus crías.
Milko Schvartzman, de Greenpace, comparte con los lectores de El Panamá América información sobre estos animales que están en vías de extinción, por culpa del hombre que no razona, sino racionaliza. Y, por su hambre de poder, avasalla y extermina todo lo que le impida lograr sus objetivos. Aplica la filosofía kantiana: "El fin justifica los medios".
En distintos puntos del país, como el Archipiélago de las Perlas, Coiba y San Blas es común ver desde junio hasta agosto ballenas jorobadas, las cuales ingresan al mar panameño como parte del recorrido de sus rutas migratorias. También muchas de ellas permanecen en el área varios meses, para dar a luz y amamantar a sus crías. Igualmente, se cree que muchas de ellas llegan para copular.
Escogen nuestro país por la temperatura de las aguas, su profundidad, tranquilidad y poca contaminación.
Posteriormente, retornan a aguas más frías, y con más alimento, durante agosto o septiembre.Además de verse amenazadas por la cacería, las ballenas y todos los animales del mar, se ven amenazados y afectados, por la contaminación, el cambio climático, la disminución de la capa de ozono, y otras consecuencias causadas por la mano del hombre.