Afortunadamente, gracias al avance de la medicina, hoy pueden sobrevivir la mayoría de estos bebés, pero es necesario que reciban cuidados especiales durante los primeros meses de vida, ya que la inmadurez de su organismo puede acarrear importantes consecuencias.
Se considera prematuro a todo bebé nacido antes de completarse las 37 semanas de gestación, por lo que tiene que enfrentar sus demandas metabólicas y adaptarse al medio extrauterino en un momento en que sus órganos y sistemas funcionan al límite de sus posibilidades.
Son varios los factores que intervienen en sus posibilidades para sobrevivir como la edad de gestación, el peso, la presencia de problemas respiratorios, además de anomalías congénitas, pero también influye el cuidado que se tenga con el bebé.
Los prematuros requieren de un aporte nutricional elevado, pero desafortunadamente, muchas veces no pueden satisfacerse a través de la alimentación debido a la inmadurez de su sistema digestivo.
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Evite las aglomeraciones y el contacto con personas resfriadas, con diarrea o fiebre.
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No fume ni use aerosoles.
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Lave la ropa con jabón blanco únicamente.
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Lávese las manos antes de tocarlo y de preparar las mamilas, que deben estar hervidas al igual que el agua.
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Evite el enfriamiento, los baños de tina, los perfumes y los shampoos.
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Recuérdele al médico que es prematuro y recurra a él si se niega a comer.
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No le de leche de vaca.
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Vigile la fiebre y la diarrea, así como los cambios de color (morado, amarillo o pálido).