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- El club de fanáticas Justin Bieber Panamá estuvo presente. Todas formaron fila y las que no pudieron mandaron a otras personas a comprar sus entradas. Hay que resaltar que la madre del artista, Pattie Mallette, viajará con él. Como sucede en todos sus conciertos, ella regalará 100 boletos a las niñas que se quedaron sin el suyo para que vean a su hijo.
"No caigas, sigue tus sueños. Todo es posible”, este es precisamente uno de los mensajes que Justin Bieber les brinda siempre a sus queridas fanáticas, quienes no dudaron en ponerlo en práctica.
Desde la “menudomanía” (años 80) no se veía un movimiento tan grande en el mundo como el de las beliebers . En Panamá quedó demostrado con la primera venta de las entradas para su concierto, que será el próximo 24 de octubre en Rommel Fernández.

Gritos de desesperación, llantos leves, horas de sueño atrasado, euforia, pasión por Justin Bieber y agotamiento fue lo que se vivió ayer en Multiplaza Pacific, específicamente por los alrededores de la tiendita de Ticketplus.
Niñas y jóvenes, quienes llegaron en compañía de sus padres, amigos o familiares, formaron una fila en el mall , desde tempranas horas de la madrugada del lunes, solo para obtener una entrada de $250.00. Ya pasadas las 6:00 a.m., la fila se tornó más extensa.

En el lugar había una tienda de acampar, la cual pertenecía a dos niñas, que se relevaban para poder descansar.
Las diversas historias se encontraban a la orden del día. Una de las chicas confesó que empeñó su computadora portátil en $400.00 para poder adquirir una entrada. Otras resaltaron que vendieron pastillas, chocolates y hasta guardaron el dinero que les daban sus padres para ir a la escuela. Otras se salvaron cuando sus padres les dieron su regalo (efectivo) de cumpleaños por adelantado.

En una de las paredes de una de las áreas de estacionamiento del centro comercial reposaba una lista elaborada con páginas de color rosado, papel que las fanáticas utilizaron para pasar lista. La que no aparecía era borrada.
En un momento hubo empujones y gritos de desespero, pues de forma extraña una fémina se situó en el primer lugar de la fila, por delante de la joven que obtuvo la primera entrada.
Eran las 8:00 a.m. y el equipo encargado llamó al puesto número uno para que pasara por su boleto. Una tras otra joven salía feliz del lugar, ya que tenían en mano su sueño: su oportunidad de ver a su ídolo.