Se terminó la farsa. Durante los cinco días más esperados por los amantes de la rumba no solo hubo derroche de talento artístico, sino que la belleza de la mujer panameña fue la protagonista, muestra de ello se pudo apreciar en el Carnaval de la City: “Descubrimiento”.
Su real majestad, Virginia Hernández, y sus princesas Nabil González y Rocío Lezcano lucieron esplendorosas.
Los diseñadores de sus carros alegóricos y de sus trajes de fantasía se esmeraron en lograr el mejor acabado, la muestra se vio durante el desfile del lunes, en el que un plumaje vistoso iba acorde con la belleza de la reina de la “city”, quien desde el viernes de su coronación mostró su mejor sonrisa al pueblo que, por diversas razones, optó por gozar en la Cinta Costera.
La alegoría que mostró la soberana, diseñada por Ricardo Weamd, y que sorprendió a los asistentes fue la representación de Artemisa, una de las deidades más ampliamente veneradas y una de las más antiguas.
El llamativo vestuario, confeccionado en tonos fucsia y turquesa, y el maquillaje que se empleó para la reina resaltaban sus finas facciones. Sus princesas simbolizaban las arpas, instrumento preferido de Artemisa.
Se conoció que parte del material empleado para adherir a los vestidos fue comprado en el extranjero. Es así que la representación capitalina también acuñó la frase de los conocidos Carnavales del interior: lujo, brillo y mucho esplendor.
Finalmente, después de tantos días de jolgorio y, a escaso un día de celebrarse el Día de San Valentín, queda la gran interrogante: ¿Habrá logrado Momo que los panameños se olviden, por este año, del histórico Cupido?