Las candidatas de Colombia, Catherine Daza; de México, Rosalva Luna; de Ucrania, Oleksandra Nikolayenke; de Japón, Eri Machim y de Ecuador, María Susana Rivadeneira, fueron las más aplaudidas durante la apertura de Miss Universo Ecuador 2004 en el museo La Merced, en el centro histórico de Quito, el pasado viernes.
Los organizadores del concurso ofrecieron a 1, 500 personas un cóctel lleno de música, colorido, y las candidatas, todas con una sonrisa en sus labios, recibieron los aplausos del público que deliró en los alrededores del imponente museo en un sector antiguo de Quito.
El ambiente en el Centro Histórico de Quito permitió a las 82 candidatas vivir una noche diferente aunque un poco helada por los vientos que bajaban a ráfagas del volcán Güagüa Pichincha que se eleva a solo 10 km al oeste de la capital ecuatoriana convertida en sede del Miss universo.
Pero uno de los momentos estelares de la inauguración del certamen se vivió cuando las candidatas descendieron del autobús. Entonces se produjo una "explosión" de aplausos y gritos por las distintas aspirantes que lucían bellas y sonrientes.
La espigada ecuatoriana María Susana Rivadeneira, levantó su brazo derecho y de inmediato recibió una ovación que duró casi dos minutos. También fueron muy aplaudidas las representantes de Colombia, México, Ucrania y Japón.
Cuando el amanecer del sábado se insinuaba, se presentó la Canción Oficial de Miss Universo, denominada: "País Acuarela", un texto del compositor ecuatoriano, Riccardo Perotti.
Y para el cierre de la velada el grupo Pro Danza realizó una coreografía denominada "Sueña con futuro, sueña con Ecuador".
El presidente Lucio Gutiérrez recibió el sábado por la noche a las candidatas en el Salón Amarillo del Palacio de Carondelet, en el centro colonial de Quito quienes le presentaron un saludo protocolario.
Las "Misses" visitaron ayer domingo la ciudad de Cuenca, 310 km al sur de Quito, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
Casas coloniales recién pintadas, efectivos militares instalando una tribuna de honor, hombres y mujeres con sus mejores galas, recibieron a las mujeres más hermosas.
En las calles, hombres y mujeres paseaban vestidos como si fueran a una fiesta. En las esquinas se hablaba de las candidatas, y del recorrido preciso que hicieron. Otros debatían sobre qué candidata debía ganar.