Para algunos, no hace falta pensarlo dos veces: nada más placentero que dormir tal y como llegamos al mundo, entregarnos al descanso arrullados por el suave contacto con las sábanas. Otros prefieren arroparse todo lo posible para dormir acurrucados bajo el calor de las mantas.
¿Pero desde el punto de vista de la salud, cuál de las dos modalidades es más conveniente? En líneas generales, la recomendación es dormir lo más ligeros de ropa posible, con prendas que no nos ajusten y que permitan la ventilación.
Ayuda a mejorar la calidad del sueño: Cuando dormimos es importante mantenernos frescos, ya que la temperatura corporal central necesitar disminuir para poder conciliar el sueño.
Contribuye a prevenir infecciones genitale, principalmente en mujere: Las infecciones vaginales por hongos suelen ser comunes en las mujeres.