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Besos: conviértase en un experto


Hay que ser realista, besar es un arte y no todos han tenido el entrenamiento o la experiencia necesaria para convertirlo en algo placentero. Sí, algunas personas como Marlina, una divorciada de 40 años, pasó de la atracción al rechazo, luego de conocer a Roberto, un cuarentón, que, según ella, al besarla por primera vez casi la asfixia. El romance llegó hasta allí.
Esta historia se repite con más frecuencia de lo que muchos imaginamos. ¿Por qué? Se desconoce, pero lo cierto es que cada vez existen más hombres y mujeres aburridos de sus compañeros, quienes piensan que besar es la simple acción de unir sus labios y dejan de lado que un buen beso puede ser el anticipo de una relación deliciosamente satisfactoria.
Sin embargo, no todo está perdido, siempre hay quienes se apiadan de las necesidades de los más débiles y salen en su rescate. Uno de ellos es Greg Godek, quien luego de investigar a cantidades de parejas, escribió el libro "1001 Maneras de ser romántico", en el cual sugiere que la concentración, entusiasmo y sinceridad, son los tres factores que convierten un beso en una experiencia extraordinaria.
Godek no está tan lejos de la realidad, ya que en una encuesta realizada por el servicio de citas "The Right One" a sus clientes (hombres y mujeres), la mayoría de las féminas afirmó que preferían los besos suaves, largos, nada húmedos ni agresivos. Ellos, por su parte, dijeron que a la hora de besar eran muy importantes las caricias. Dejando de lado alguna técnica específica.
Para otros, como William Cane, autor de "El Arte de Besar" - donde se describen más de treinta maneras de unir labios románticamente- la técnica que se utilice es el motor y elemento necesario hacia un extraordinario beso.
Al igual que Godek, Cane señala que en un gran beso deben estar presentes factores especiales como la pasión, la técnica y la variedad. E incluso recomienda experimentar o probar algo diferente cada vez que se bese. Una de las sugerencias es deslizar la lengua suavemente por la boca de la otra persona, mientras se acaricia la cara y el cabello.
Para suerte de los muchos desafortunados malos besadores, Cane revela en su libro que a las mujeres le gusta que las besen en el cuello y orejas, mientras que los varones se inclinan por mayor agresividad y contacto con la lengua.
El planteamiento de Cane fue más acertado de lo pensado. Y, en una breve encuesta, las mayoría de las jóvenes profesionales coincidieron en señalar que el cuello es una de las partes en donde más les gusta ser besadas, claro está, además de otros tan diferentes como la nariz, los hombros, los senos y hasta los pies.
Una de las recomendaciones en que están de acuerdo ambos autores es que nunca, pero nunca, se debe abusar de la saliva ni intentar lamer las caras de sus compañeros.
Jenny, de 25 años, coincide con ese planteamiento al afirmar que hay hombres cuyos besos son demasiado húmedos, que en lugar de complacerla, la apartan. Ella encontró la fórmula para safarse de este tipo de hombre: morderlos.
Y es que, aunque parezca gracioso, algunos miembros del sexo masculino no han llegado a entender que la regulación de las glándulas salivares es importante. Algunos ni siquiera están conscientes de las necesidades y gustos de las féminas, en cuanto a besos se refiere.
Para Jenny no estaría de más entregarles un manual preciso en el que las técnicas estuvieron claramente determinadas. Para ella, los besos ideales son largos, apasionados, de lengua, (siempre y cuando la sepan usar) y que la dejen respirar.
Algo parecido espera Margarita, de 28 años, a la que un beso apasionado le roba la calma. Armando, un joven profesional de las comunicaciones, coincide plenamente en que los mejores besos son los apasionados, en medio de un ambiente tranquilo y romántico


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142895
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América