Este es el problema por el que atraviesan algunos padres quienes no encuentran cómo hacer que sus hijos dejen de dormir entre ellos.
Además de que puede afectar la relación de pareja, el hecho de que los niños descansen junto a sus progenitores puede traer otras consecuencias para los infantes como inseguridad, dependencia y baja autoestima señaló la psicóloga Lourdes Restrepo de Consultorios América.
Otra de las secuelas es que los padres pueden asfixiar al bebé.
Restrepo indicó que una vez los hijos comienzan a dormir acompañados de sus papás es más difícil hacerlos reposar en una cama aparte, y para evitar esto aconseja que desde que nacen duerman en su cuna. Esto los ayudará a ser independientes.
La psicóloga y sexóloga Geraldine Emiliani recalcó que se afirma que los padres de hoy buscan el colecho (dormir en la misma cama) como una forma de acercarse afectivamente a sus hijos, debido a su ausencia en el hogar por razones laborales.
"La cama familiar no siempre es la mejor opción. Estar en un mismo lugar con los hijos significa, a veces, menos horas de descanso por su mal dormir -sobretodo con los mayorcitos-, y poca intimidad de pareja. La situación hace que los infantes dependan de sus progenitores convirtiéndolos en ansiosos e inseguros".
Emiliani agregó que es importante enseñarles a respetar el espacio de pareja y ponerles límites desde el primer momento.
Si ya el niño duerme con sus padres y tiene seis meses o un año, es necesario crearle un ritual que consiste en llevarlos a su cuna desde las 8: 00 p.m. que es la hora recomendable para que ellos inicien su descanso. Luego, a los dos años deben acompañarlo a su cuarto.
Otras de las recomendaciones de Restrepo son:
No dejarlo dormir todo el día.
Leerles un cuento antes de dormir.
Colocarle una música instrumental o clásica.
Acariciarlo, tocándole la espalda o la cabeza.
Comprarle peluches para que se sienta acompañados.
Creale un ambiente agradable en la recámara, que no haga calor y colocarle una luz tenue.
Acompañarlo hasta que el niño se duerma.
Si despierta durante la noche y quiere volver con sus padres, llevarlo nuevamente a su cama y esperar que se duerma.
Por otra parte, Restrepo manifestó que si los niños tienen pesadillas, los padres deben explicarles que estos sueños no son reales, pero si las pesadillas son continuas deben recibir ayuda psicológica.