La depresión y la ansiedad son dos males que, juntos o separados, afectan cada día a más personas.
Diversos estudios internacionales indican que alrededor del 5% de los adolescentes de todo el mundo sufren del primero, especialmente entre los 13 y los 16 años. En lo que a la ansiedad respecta, su incidencia aumentó un 20% entre 1952 y 1993, sólo en los Estados Unidos.
Un estudio de la Universidad de Missouri-Columbia, concluye que las jóvenes que hablan constantemente de sus problemas con las amigas dedican demasiados pensamientos a sus preocupaciones.
Este ir y venir alrededor de los temas que las lastima profundiza, según esta investigación, su propia tristeza.
Sin embargo, la psicoanalista Alicia Díaz Farina, una de las directoras de la asociación civil Psicólogos y Psiquiatras de Buenos Aires, presentó objeciones al enfoque del estudio.
"En realidad, lo que en esta investigación describen de las relaciones entre adolescentes es más un efecto que una causa, es decir que si un joven llega a este estado de rumiación es porque existe una problemática previa", explicó.
El término rumiación se refiere a un pensamiento repetitivo y constante. Implica insistir sobre un tema y dejar que ocupe mucho lugar en la mente.
Según la investigación estadounidense, las amistades adolescentes que generan este tipo de charlas refuerzan el vínculo entre pares, pero hacen que las jóvenes concentren tanto su atención en las dificultades que llegan a convencerse de que no tienen solución.
Entre los varones, sin embargo, este constante hablar sobre los inconvenientes no genera los desequilibrios psicológicos que los investigadores observaron en las chicas.
Los autores de este estudio aseguran que hablar de los problemas es bueno pero que la co-rumiación representa un exceso que se puede convertir en un riesgo emocional.
Por eso sostienen que se debe aconsejar a los adolescentes que charlen de sus dificultades pero no demasiado, y que realicen actividades que los ayude a sacarse las preocupaciones de la cabeza.
E decir, existen diferentes formas de prevenir el estrés pero estas pueden ser aplicadas de diferente manera a cada individuo.
Por último, hay un aspecto muy importarte que es necesario mencionar y es la necesidad de cambiar los estilos de vida rutinarios y la de incorporar nuevos hábitos, que muchas veces son muy sencillos pero pueden dar solución a importantes problemas de salud física y mental originados por el estrés.
Localice el origen: Averigüe que está desencadenado la tensión y busque ayuda especializada.
Cuide su alimentación: El tabaco, café y alcohol agravan el problema. Las dietas tienen que ser equilibradas ricas en verduras, fruta, fibra y bajas en grasas y azúcares.
Cuente lo que le pasa: No guarde sus sentimientos, son una bomba de tiempo.
Practique el optimismo: Rechace los pensamientos negativos y reemplácelos por pensamientos positivos. No es fácil, pero no imposible.
'bfHablar entre amigas hace mal?
Siempre se aconsejó a grandes y chicos que no escondan sus problemas, que expresen lo que sienten y que conserven a los buenos amigos.