Antes de iniciar el verano, los reyes don Juan Carlos y doña Sofía, acompañados por el Príncipe Felipe, ofrecieron el pasado 9 de julio una cena de gala en honor al presidente de Estonia, Toomas Hendrik Ilves, y a su esposa, Evelin, en el Palacio Real de Oriente.
Lo anterior como broche de oro a la primera jornada de su visita de Estado a España.
Esta visita se considera la primera que realiza un jefe de Estado de la República Báltica, que se independizó de la URSS en 1991 y que forma parte de la Unión Europea y de la OTAN desde 2004.
Los Reyes habían recibido al mandatario y a su esposa por la mañana en el Palacio de El Pardo, donde tuvo lugar la tradicional ceremonia de bienvenida.
Desde una tribuna de honor, anfitriones e invitados escucharon los himnos de los dos países y las veintiún salvas de honor, antes de que los dos Jefes de Estado pasaran revista a una compañía de la Guardia Real.
Luego, tanto los invitados como los Reyes y el príncipe Felipe volvieron a reunirse con sus huéspedes de honor en el palacio de la Zarzuela, donde el Presidente de Estonia y su esposa almorzaron con los miembros de la Familia Real española.
La cena de gala en el Palacio Real de Oriente cerró el primer día de su visita.
Las notas más sobresalientes de la velada fueron las palabras del Rey. En su discurso aseguró que ahora el reto es "plasmar en el marco de una próxima Conferencia Intergubernamental los acuerdos alcanzados por el último Consejo Europeo" y recordó que tanto Estonia como España ratificaron en su día el Texto Constitucional y que ambos países deben seguir desempeñando un papel igualmente sustancial y constructivo.
Además abogó durante su intervención por una UE "capaz de afrontar los distintos desafíos que se les plantean, tales como la lucha contra la pobreza, las enfermedades, el cambio climático y las catástrofes naturales" y también de "combatir la delincuencia organizada, la inmigración ilegal o el brutal flagelo del terrorismo, que tantas víctimas y dolor genera.