Variedades

¡Bravo bailaor, Israel Galván!

Con su presentación, cerraron con broche de oro las jornadas de danza y arte en el Domo de Curundú.


Los que vieron bailar al español Israel Galván la noche de este lunes le aplaudieron llenos de entusiasmo por su extraordinaria e impresionante presentación.

Tan pronto dejó de bailar, con la mano derecha dijo adiós. El evento se dio en el Domo de Curundú del Campus Harmodio Arias Madrid de la Universidad de Panamá; el público empezó a gritar, ¡bravo!, ¡hurra!, a silbar y se puso de pie como un resorte para aplaudirle, aplaudirle y aplaudirle por tan hermoso espectáculo de danza.

¡Mira! Los zapatos rojos (1998), La metamorfosis, Arena, El final de este estado de cosas y Bailador forman parte de “Bailar las sombras”, al igual que Cinco ojos (Ciclo de cine, arte y danza), un hermoso regalo de arte donde el cuerpo es el mensajero, con el que el bailaor español de flamenco Israel Galván presenta nuevas propuestas para la danza en general y el flamenco en particular; donde invita a tomar ventaja de todos los recursos, incorporar materiales (arena, madera, polvo), objetos (sillas, mesas) y maneras de usar el lenguaje corporal al máximo.

 

Desde que el bailaor sevillano de 35 años presentó en Madrid en diciembre del año pasado el proyecto “Bailar las sombras”, este ha recorrido varios países. Según informó la Embajada de España. Ha estado en Cartagena de Indias (Colombia), en el Museo del Sitio, del 8 al 12 de junio y desde hoy hasta el 20 de junio podrán disfrutar de esta magnífica muestra de arte escénica donde la danza es la reina en México D.F.

Valga decir que, las conferencias de la jornada Cinco ojos constituyeron una especie de abrebocas a lo que fue el “Solo” de Israel Galván, por ejemplo, “Devaneos por la arena de la danza considerada cono una tauromaquia”, “Tabula rasa: soledad y sombras”.

Con este espectáculo, la embajada de España en Panamá se apunta otro logro. Así lo dejó claro el Dr. Nelson Novarro, quien aplaudió la gestión de Miguel Moro y Bárbara Fetis. Fue asombroso. Israel supo hacer uso de la boca, manos, gestos, movimiento corporal, meterse el índice en la boca y hacer como que estira el cachete hasta más no poder y luego como quien sopla globos, emitir sonidos guturales y especie de gemidos, hacer chasquidos con los dedos y la lengua, taconear... Es decir, hizo gala de que todo es un recurso útil para él a la hora de bailar.

 

Bailó sobre madera, polvo, arena...

Hubo quienes estaban inquietos porque cuando bailaba en el polvo o la arena partículas de esos materiales quedaban en el aire. Alguien tosió.

Se quitó los zapatos, utilizó una silla como parte de su coreografía, bailó bien cerca del grupo que estaba con él en la tarima deleitándose con su arte.

 

Dejó impactados a chicos y grandes. Hasta bebés de brazos gozaron con su baile.

Bueno, no en vano es un Maestro de la danza, quien humildemente ha dicho: “Donde me encuentro bien bailando es encima del riesgo. No es porque tenga una estrategia, ni me he planteado ser el más vanguardista.”

Y “si me meto en una cosa nueva, innovadora o que nunca se ha hecho es siempre desde la raíz. Mi intención es de escapar a los clichés flamenco y de correr el máximo de libertades. Hoy un artista flamenco ya no se cría en los tablaos o en las fiestas. He ido al colegio, tengo internet y voy al cine...lo nuevo viene de las raíces”.


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436821
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América