Jugar, he allí una faena para la que siempre están listos/as. Como para reír, saltar, preguntar, soñar... Regalo Divino con que Dios premió a la humanidad, los/las niños/as son como cajitas de sorpresas que están en espera de una nueva aventura.
La que se inicia cada día y en donde son protagonistas de situaciones impensables: garabatear por aquí y por allá, esconderse, trepar, jugar con tortitas de barro, halarle la cola al perro o jugar a que es el caballito, bañar al gato y pretender que esté contento y se quede quieto, ponerse los zapatos y colorete de mamá, hacer guerra de papel o de almohadas, entrar con las zapatillas sucias luego de que recién han trapeado el piso, encaramarse para coger la compota, el chocolate o el helado, andar con la cara carata, llorar hasta ponerse como tomates sólo porque no los/las quieren llevar a un lugar muy conocido de comida rápida. Pero, también es edadad de hacer burbujas con jabón, desenredar la carretilla de hilo para ver hasta adónde llega, saltar de un sillón a otro porque se creen super héroes o super heroínas, chapalear en el agua por horas y horas aun a costa de pescar un resfriado, hacer carreras de patines/bicicletas/scooters, jugar a papá y mamá, esconderse debajo de la cama y quedarse calladito/a para no hacer la tarea...
Cuando se es niño/a todavía no se ha adormecido la capacidad para crear y para sorprenderse de las cosas que los/las ya creciditos/as damos por sentadas: como que la luna y el sol no necesitan reloj para saber a qué hora les toca su turno de alumbrar al mundo, o que las estrellas son incontables, o quizás que los peces no se ahogan.
En la infancia también está vivo el interés por curiosear por aquí y por allá, inventar, palpar, oler, saborear, observar, escuchar...De allí que cosas que les parecen normales como el andar tocando y probando todo y que algunos/as califican como travesuras, sean maneras de explorar y conocer lo que les rodea. Y a veces se llevan chascos o sufren accidentes precisamente producto de su incansable afán de investigar.
A esa edad, en que se empieza a conocer las caras y caretas de la vida y la sociedad, en que la inocencia e ingenuidad son importantes, en que es un gusto comer dulces-chocolates-helados, ver la televisión, jugar con perros gatos y otros animalitos, escuchar cuentos, también hay espacio para los sueños: de ser grandes, de volar, de ser dueños/as de la juguetería más grande del universo, de que el día sea interminable para poder pasársela jugando toda la vida.
La niñez es una etapa de búsqueda constante de experiencias nuevas, es un descubrir, un cuestionamiento de la vida, un vivirla intensamente, es...una edad de ensueños, ternura, hambre afectiva, un afán por acaparar el mundo en un abrazo, de reír con la mirada, volar con la imaginación y trazarse un camino hasta el cielo sin necesidad de correo electrónico: sólo con la risa y la pureza de sus actos.