Variedades

Calidad y cantidad de tiempo


Hay muchas familias que son como empresas en quiebra, en donde el saldo está en rojo, las quejas abundan por doquier, todos se señalan con dedo acusador, no hay credibilidad y reina la indiferencia por la suerte del otro. Pero, ¿cómo se llega a esto? Colocando en la lista de prioridades al trabajo, la vida social y otras actividades pero no a la familia.
La Magister Lizeyca Villamil explica que lograr cambios de conducta infantil sin dar el ejemplo es como hacer magia o milagros.
Llamó a la reflexión sobre el hecho de que los empresarios se reúnen por lo menos una vez al mes para evaluar el desempeño y hacer proyecciones, la gente trabaja horas extras, hay tiempo para las compras, citas con amistades, diversión y otras actividades pero, se olvidan de lo que se supone es la razón de que estén trabajando y superándose: la familia.
La familia como organización, como empresa necesita espacio y tiempo para que sus miembros de todas las edades puedan interactuar, opinar, conocerse más, para fortalecerse, para evaluar los logros y trazarse metas y no ser un grupo de gente con grados de consanguinidad pero que se comportan como extraños que comparten el mismo techo.
No puede ser que en la familia las personas vivan como en una isla. Para que el balance sea positivo en una empresa y esta resulte exitosa hay que hacer aportes: dinero, tiempo, conocimientos y esfuerzos. Igual sucede en la familia en que lo que está en juego es algo más valioso: la estabilidad física, mental y emocional de sus miembros que tienen que invertir tiempo, amor, paciencia, tolerancia, comunicación, para que ésta sea funcional.


fecha edicion
old id
91492
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América