Camila, la esposa de Carlos, duquesa de Cornualles, reconsideró la decisión y finalmente optó por mantenerse al margen, lo que se atribuye a la intervención a última hora de la propia Isabel II, preocupada por la polémica que la anunciada asistencia había suscitado en la opinión pública.
Según varios medios británicos, Camila, supuestamente enojada con el modo en que se ha manejado el asunto de su presencia, se encuentra este fin de semana con un grupo de amigas y sin su esposo, en una de las ciudades en el Mediterráneo, donde pasará unos días de vacaciones.