Se le conoce como el padre de los huérfanos y humildes, fundador de la comunidad salesiana, orientador de los obreros, benefactor de la educación popular y el Patrono de Panamá.
Este noble hombre escogido por Dios nace el 16 de agosto de 1815 en I Becchi, un caserío de Castelnuovo, en Turín, Italia. Su padre Francisco Bosco muere cuando él contaba con sólo dos años. Su madre, Margarita Occhiena de Bosco o Mamá Margarita como la llamarían después los jóvenes del Oratorio, le enseña con suavidad y energía a trabajar la tierra y ver a Dios en todas las cosas creadas.
Juan Melchor Bosco (Don Bosco) logra ser sacerdote a la edad de 26 años, un sueño que abrazaba desde niño.
ORIENTADOR DE LOS TRABAJADORES
Muchos fueron los esfuerzos y logros que realizó San Juan Bosco, a fin de brindarle a los jóvenes humildes y huérfanos, un oficio provechoso.
En el archivo de la Congregación Salesiana se guardan varios documentos a manera de contratos, fechados entre 1851 y 1852, y en los que San Juan Bosco interviene en beneficio de los aprendices, en la Casa del Oratorio de San Francisco de Sales.
En dichos contratos se estipulaban las obligaciones de los maestros y patronos, entre otros asuntos de: los derechos a descanso, vacaciones, la manera de ser corregidos y a ser remunerado con un sueldo progresivo de acuerdo al tiempo de laborar, recobrando así los derechos que les fueron negados a los obreros por el edicto real de 1844.
Movido por el interés de darles un oficio a tantos jóvenes, Don Bosco abre un taller de zapatería y sastrería en el otoño de 1853, en el propio hospicio o Casa del Oratorio y en los que él sería el maestro durante los primeros meses. En 1854 abrió un tercer taller, el de encuadernación de libros. Dos años más tarde iniciaría el taller de carpintería.
El 31 de diciembre de 1861 luego de un año de lucha, Don Bosco logra que el gobierno le otorgue el permiso para abrir la imprenta "Tipografía del Oratorio de San Francisco de Sales". Varias obras católicas son impresas en ese taller; la primera de ellas "Teófilo, o el joven ermitaño", narración amena del canónigo C. Schmid.
Es en 1862 que Don Bosco abre el último taller, el de cerrajería.
NACE UNA CONGREGACION
En 1847, meditando sobre la juventud, Don Bosco tiene un sueño inspirado, en el que la Virgen le muestra el camino que ha de pasar para guiar a toda una Congregación, un camino lleno de rosas y espinas.
El 26 de enero de 1854, Don Bosco reunido con cuatro jóvenes (Rocchietti, Artiglia, Cagliero y Rúa) erigiría lo que sería la Congregación Salesiana, con San Francisco de Sales como su inspiración. Pero no es hasta 1864 que cuenta con los primeros salesianos, entre ellos: Miguel Rúa, Juan Cagliero, Durando y Barberis. Para ese mismo año pone la primera piedra del Santuario de María Auxiliadora en Turín-Valdocco, ocho años después inicia el satuario de la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora.
El 30 de julio de 1854, se desata en Turín una epidemia de cólera, específicamente, en el barrio del Dora, cercano al poblado de Valdocco en donde la mano derecha de Don Bosco, Don Alasonatti se dedicó a su misión. Los jóvenes de Oratorio fueron divididos en tres grupos a fin de ayudar a atender a los enfermos. Las sábanas y hasta los manteles del Altar del Oratorio sirvieron para darle abrigo a cientos de enfermos, mismos que Mamá Margarita daba con la esperanza de que "el Señor no se lamentará".
En agosto de ese mismo año, Juan Cagliero de sólo 16 años cae enfermo de tifus. El diagnóstico no era alentador, por lo que los médicos aconsejaron a Don Bosco administrarle los últimos sacramentos. Don Bosco recurre a uno de sus colaboradores, José Buzzetti; pero en ese momento se registraría una visión milagrosa a Don Bosco, no era el momento aún para el joven Cagliero.
El hecho de que los jóvenes del Oratorio asistieran a la multitud de enfermos de cólera y que ninguno de ellos fuese contagiado, acreditó públicamente la Fundación creada por Don Bosco.
El 15 de noviembre de 1856 muere de pulmonía a la edad de 98 años, la más importante colaboradora de Don Bosco, su madre.
En noviembre de 1875 parten para América del Sur los diez primeros misioneros salesianos, es en ese mismo año que nacen los "cooperadores", tercera rama de la familia salesiana y en la que Don Bosco agradeció, antes de morir, su ayuda desinteresada hacia los más necesitados.
Un legado importante de San Juan Bosco es el sistema de educación de la juventud que implantó basado en el lema "razón, religión y cariño" y en la que todos participaban como una familia.
Don Bosco muere al amanecer del 31 de enero de 1888, dejando un legado cristiano inconmensurable.
El 31 de enero de 1890, Don Miguel Rúa, primer alumno de Don Bosco y su sucesor, manda una solicitud al Arzobispo de Turín rogándole que inicie el proceso diocesano sobre las virtudes y la vida de Don Bosco.
Pío X firma el decreto que autoriza la causa del siervo de Dios Juan Bosco, el 24 de julio de 1907. Dos décadas más tarde, 1929, Pío XI reconoce los dos milagros hechos por la intercesión de Don Bosco (instantánea curación de una avanzada úlcera estomacal de Sor Provina Negro y una poliartritis aguda y otras lesiones a Teresa Calligare). Ese mismo año, los cardenales y consultores declaran "beato" al Siervo de Dios Juan Bosco, aprobado días más tarde por Pío XI.
El 29 de junio de ese año, se traslada el cuerpo de Don Bosco de Valsálice a Valdocco.
En 1933, específicamente el 19 de noviembre, se aprueban otros milagros del beato (Curación instantánea de Catalina Pilengo y de Ana Maccolini).
Es el 1 de abril de 1934, luego de un proceso largo, y con una plaza de San Pedro llena de gente rebozando de alegría, unos 400 mil aproximadamente, el Papá Pío XI canoniza a San Juan Bosco.