Ante las últimas publicaciones de un estudio realizado por la National Institute of Health (NIH de USA) se ha creado un estado de alarma general sobre los beneficios vs perjuicios de la terapia hormonal de reemplazo en mujer con matriz y ovarios, en el período del climaterio y en la menopausea entre los primeros 3 a 5 años de dejar de menstruar, usando una fórmula de tabletas hormonales con estrógenos y progesterona en dosis alta en forma continua.
Hay evidencia científica de las grandes ventajas de la hormona estrógenos para aliviar los graves síntomas que alteran la calidad de vida de la mujer en un 70 por ciento, como la inestabilidad emocional, oleadas de calor, mareos, sudores, calor cuando hace frío, dificultad para dormir, irritabilidad, resequedad de la vagina, de la vejiga y la piel, estreñimiento, flacidez de la musculatura del abdomen, falta de deseo sexual y mucho más.
Sin embargo las mujeres que aún tienen su útero o matriz requieren agregar la otra hormona femenina, la Progesterona para evitar que la capa interna o tejido del endometrio se ponga gruesa, provoque sangrados y alteración de las células que provoque un cáncer de endometrio (la capa interna de la matriz), condición que sí está comprobado que puede suceder en un 10 a 15 % de los casos en que se toma esta combinación de hormonas por 5 o más años.
Aún queda por determinar si el uso de Progesterona sola sea la que favorezca este pequeño incremento de cáncer en mujeres mayores o si estadísticamente es o no significativo, ya que en el estudio en que sólo se uso Estrógenos fueron mejores los resultados. Se definió en el estudio NIH con hormonas combinadas y la de Estrógenos solos, que no protege a las mujeres con enfermedades del corazón y de tener coágulos cerebrales. Sin embargo, aumentó la densidad y la reserva mineral de los huesos en un 34 por ciento y ayuda a la prevención de la Osteoporosis en mujeres con factores de riesgo, a un bajo costo en la fase de Osteopenia, cuando estamos gastando más mineral de lo que hemos reservado desde la juventud, por supuesto, aunado al ejercicio y al calcio en la dieta.
También se demostró que como ya sabíamos, no debe usarse en mujeres con colesterol elevado, hígado graso, con trastornos de la coagulación, que tengan venas profundas dilatadas en las piernas, que hayan tenido tromboflebitis o que tengan más de 5 años en menopausia sin tomar hormonas.
En este estudio en que se usaron ambas hormonas en forma continua, hubo un leve aumento de 3 casos nuevos de cáncer invasor de la mama, sobre los 23 casos por 100,000 mujeres mayores de 50 años, que usualmente se reporta. Sin embargo, el porcentaje de muerte en el grupo que tomó estrógenos y la progesterona en forma continua, contra otro grupo de mujeres que no tomaron hormonas fue exactamente igual.
Todos los estudios hormonales realizados a la fecha orientan a que las hormonas no inducen directamente la transformación de células normales en células cancerosas, pero como hay 2 tipos de cáncer de la mama que son estimulados por las hormonas naturales o sintéticas, puede favorecer el crecimiento de una lesión ya existente en forma microscópica o latente.
Desde esta visión de la medicina basada en evidencias se confirman algunas de las conclusiones previamente establecidas para el uso de toda medicina, como por ejemplo:
1-Evaluar a cada persona en forma individual, investigar sus factores de riesgo, hacerle una historia clínica y laboratorios para ver si es candidata o no para usarla.
2-Indicar una mamografía a toda mujer antes de empezar la terapia hormonal y continuarla todos los años en un centro especializado; poner atención a las recomendaciones del Radiólogo.
3-En mujeres hipertensas, obesas o con hígado graso iniciar una dieta reductora, normalizar la presión arterial, el colesterol y los triglicéridos en sangre antes de iniciar.
4-Investigar si tiene familiares cercanos con cáncer de las mamas y la edad inicial.
5-Sopesar los riesgos contra los beneficios y discutirlo con la paciente.
6-Usar la menor dosis necesaria para lograr un buen efecto de los síndromes de menopausia.
7-Según la edad de la persona, cuánto tiempo lleva sin menstruar y los resultados de la mamografía, escoger el producto más adecuado y establecer un programa de seguimiento anual. A los 3 años evaluar si aún hay beneficios sin riesgos para continuar hasta por 5 años más.
8-Existen limitaciones absolutas que investigar, como la presencia de várices profundas, historia previa de tromboflebitis, hipertensión no controlada, diabetes y accidente cerebro vascular.
A pesar de todos los cuidados, les informo que de cada 10 casos de cáncer que se detectan en 7 no encontramos un factor de riesgo específico que lo justifique, por lo tanto no hay que entrar en pánico ante la alternativa de usar o no la terapia hormonal de reemplazo, sólo requiere una buena evaluación, seguimiento médico, alimentación balanceada, actividad física, auto examen mensual, evaluación con mamografía y ultrasonido vaginal anual para vigilar el endometrio y sobre todo no tema, infórmese, sea positiva, y probablemente en su caso sean más los beneficios que los riesgos.
(Médica Radióloga, Especialista en el Manejo Integral de las Mamas Instituto Médico Especializado)