El cantante más vendedor de discos de vallenato en Colombia, Diomedes Díaz, se sometió de nuevo a la justicia de este país para responder por el asesinato de una de sus admiradoras en 1997, informó su abogado.
Víctima de una depresión, según aclaró su defensor, "El Cacique de la Junta", de 45 años, llegó a una cárcel de Valledúpar -una calurosa ciudad del norte del país que es la cuna del género musical- para responder por los cargos de homicidio y fuga de presos. Cientos de personas se congregaron en los alrededores de la prisión en la que fue recluido el artista, portando fotografías, discos y camisetas con leyendas que decían "volvió el cacique".
Inicialmente, la justicia colombiana lo condenó a 12 años de prisión por el homicidio de Doris Adriana Niño, una joven de 22 años cuyo cadáver fue hallado en un paraje cercano a Bogotá y que, después de ser confundido con el de una prostituta, fue sepultado como el de una persona sin identificar.
Desde agosto del 2000, estuvo prófugo de la justicia, porque según su abogado no existían garantías de transparencia en su proceso. "Diomedes sigue en la perplejidad de por qué lo condenan. Siempre me ha reiterado: "Yo no le puse un dedo a Doris Adriana, ella murió con estupefacientes, como siempre lo hacía". Eso lo llevó a cavilar si valía la pena entregarse y finalmente lo hizo", dijo su abogado, Evelio Daza.