Las chicas son guerreras, como dice la canción, y algunas princesas, también. Tal es el caso de Mary de Dinamarca, que finalizó esta semana la última parte de su entrenamiento en la Milicia Nacional (Hjemmeværnet), un cuerpo de voluntarios que ayuda a la Policía y al Ejército. La futura Reina abandonó temporalmente los habituales vestidos de gala, las fabulosas joyas de la Corona y los zapatos de tacón para vivir durante varios días como una soldado más en el centro de entrenamiento de la milicia en Christiansminde, al oeste de Copenhague.