Carlos Ponce, el apuesto cantante y actor puertorriqueño, dijo que sólo si el guión lo amerita, se atrevería a hacer "semi- desnudos", mostrando el dorso, el pecho, las piernas y "hasta el dedo gordo del pie", pero nada más.
El artista manifestó, que por el momento, no está dispuesto a destaparse por completo, bajo ninguna circunstancia, porque considera que no es algo indispensable para triunfar.
Ponce hizo estas declaraciones en su primera visita a Panamá, el pasado sábado, cuando participó como artista invitado a la temporada de verano "Hot Control" de Telemetro, evento escenificado en el Parque Recreativo Omar, donde fue ovacionado por la multitud.
"Me gusta ver esas sonrisas en el rostro de la gente, escucharlos corear mis canciones, sentir y palmar la adrenalina del público, me encantó. Desde que llegué al aeropuerto había gente esperándome, diciéndome te quiero. Me fascina saber que aquí se quiere mi música", dijo el artista.
SUS OJOS CAMBIAN DE COLOR
Desmintió que sus intensos ojos claros, que habitualmente sobresalen en cada promoción del artista, sean artificiales o de contacto. Es más, le cambian de color, dependiendo del clima, la ropa e incluso de la iluminación, se tiene luces en un lado, se aclara uno más que otro y es por ello que en algunas fotos y videos salen de dos colores diferentes.
El físico de Ponce ha sido muy bien explotado por los medios, en sus diferentes facetas de actor y cantante. El galán considera que la impresión que se da es muy importante, independientemente de ser lindo o feo, el dominio escénico, ese ángel que tengas y lo que aparentas, es importante, porque es tu carta de presentación.
Así, ha engalanado las portadas de prominentes revistas y ha provocado el suspiro de miles de fanáticas soñadoras.
CASADO Y CON JUGUETE NUEVO
A propósito, Ponce, con una pícara sonrisa, reveló que es una persona felizmente casada, desde hace dos años. Y como aún no tiene hijos, se dedica a consentir su juguete nuevo, como denomina al disco que grabó con la atinada producción del maestro Emilio Estefan.
Dice estar muy orgulloso de su trabajo como cantante , que se ha apoyado mucho en su imagen como actor, luego de experimentar el éxito en telenovelas y series muy populares como "Beberly Hills" y "Seven Five", incluso ha tenido éxito donde no conocían aún su trabajo actoral, en países como Argentina, España y Malasia.
Y es que esto de ser cantante era el sueño principal del galán boricua. La actuación la encontró buscando la música. Empezó cantando en grupos amateurs, el coro lo llevó al teatro musical y luego al teatro más dramático, hasta que encontró la actuación y por allí se fue hasta conseguir un nombre a nivel artístico.
UN NUEVO GALARDON
El favoritismo en la reacción del público nunca ha dejado de sorprenderle, aunque lo quería y lo esperaba, pero no en un primer disco. Es que Carlos cree mucho en el proceso de crecimiento de un artista. Según él, cuando se escala poco a poco se disfruta mucho más. "De momento si voy muy rápido asusta, porque necesito buscar para dónde ir".
Rapidísimo o no, Carlos Ponce está vendiendo discos como pan caliente, lleva más de 500 mil copias. A tres escasas semanas de haber salido "Rezo", el primer sencillo del disco en Estados Unidos, le entregaron Doble Disco de Platino. Así alcanzó Disco de Oro en Argentina, Venezuela, España y acaba de alcanzar las diez mil copias en Centroamérica, donde de un momento a otro le entregarán la distinción de Disco de Oro.
Nacido en Puerto Rico hace 25 años, afincado en Miami y con padres cubanos, Carlos llegó a Panamá acompañado por su hermano y manager, Francisco Ponce, con el que tiene mucho parecido.
Jovial, bromista, atento y sencillo, el cantante compartió con fanáticas, periodistas, colegas y promotores, en medio de los constantes flash fotográficos y los acostumbrados autógrafos.
Reveló que lo que más le atrae de una mujer es primero, su intelecto y luego, sus piernas.
Aunque se rehusó contestar lo que para él era el sexo, sí dijo que le gusta ver a su chica en ropa interior de cualquier color, siempre y cuando se vea sexy.
La primera presentación de Ponce en suelo panameño resultó una combinación de mucho baile, emociones y sentimientos, con baladas sensuales, ritmos contagiosos, gritos, vítores y muchos suspiros.