El Carnaval de Río de Janeiro, pese a que los extranjeros lo relacionan a ideas como sensualidad, mulatas semidesnudas, juerga y desenfreno, también es un asunto, y muy serio, para los niños, que tienen fiestas especiales para su edad, que en poco difieren a las de los mayores.
Así lo demostró el "bloco" (comparsa) "Gigantes da Lira", que, faltando aún días para el comienzo del Carnaval, arrastró por las calles del barrio de Laranjeiras, en la zona sur de Río de Janeiro, a cerca de cinco mil personas, en su mayoría niños disfrazados, bailando y divirtiéndose con confeti, espuma, bocinas, y juegos pirotécnicos.