Hoy es 28 de octubre, día dedicado, en la República de Panamá, a conmemorar la fecha clásica de nuestras Relaciones Públicas y como tal, quisiera exaltar esta entrega a este tema, a esta profesión, a esta disciplina humanística y de la ciencia social, que hoy más que nunca está llenando un vacío en la sociedad del mundo contemporáneo.
Quiero empezar diciendo que el interactuar es el mejor modelo de relaciones públicas. Ello nos permite, de buena fe, actuar con seriedad y confianza con nuestros interlocutores, así como el mantener con ellos una idea -imagen sensible fija para jugar el verdadero papel dinámico de suma importancia dentro del contexto comunicacional.
En no pocas ocasiones, tanto el relacionista público con su profesión, como quienes manejan el proceso comunicacional, nos vemos inmersos en una "vertiente" de identidad que requiere de muchos estímulos.
En ese "tener" y "desear", que provoca "Insistencia" tanto de hombres públicos como privados, les llevan a un tratamiento de imagen pública. Decimos esto ya que dentro de cada acción existe una forma o entendimiento que incide en un universo de opiniones, que a todas luces, nos hacen entender que hablamos de implicaciones públicas. En otras palabras, el valor o codificación, o connotación cultural o entendimiento de las cosas y caracteres, nos recuerdan que dos o más personas hacen opinión; hacen imagen, popularizan ideas y conceptos.
Esta razón de ser de las relaciones públicas incide en todo acontecimiento de la sociedad. En Panamá, el desarrollo de la misma nos indica que a través de los años esta profesión ha sido la columna vertical, por decir lo menos de muchas campañas, programas que, provincial, regional y nacionalmente han dado frutos provechosos. Su buen o mal uso ha dependido de la función unilateral que algunos relacionistas han querido darle.
Sin embargo y como caso particular, creo que en su origen y como punto de inserción, las relaciones públicas pretenden ir hacia la eliminación de la crítica mordaz o el desprecio total.
Los internacionalistas estudiosos en la materia como D. Riesman, M.L. Berbieri, L. Mumford, Martin Buder y otros, consideran que la idea globalizadora de comodidad, convivencia y utopía como las relaciones públicas, consustancialmente son hechos dinámicos y participativos puesto que, a mi entender, como principio activo y dinámico de una sociedad participativa mediante el conocimiento mutuo de objetivos y logros, condiciona al hombre hacia desarrollos tecnológicos dentro de esta evolución humanística de fines de este, siglo, y de entrada al tercer milenio. Nadie, ningún mortal ha podido hasta ahora sobrepasar lo humanizarte de las relaciones públicas.
Lo que sí se ha sobrepasado es la ligereza y torpeza de hacer añicos esta profesión y "jugar" con los que trabajamos en esta especialidad. En Europa se trabaja en las relaciones públicas hacia un intento de unir el humanismo con la Sociedad de masas, donde la preponderancia de los supuestos tecnócratas se manifiesta. Ello es así ya que la experiencia les ha indicado que hay que saber en todo momento si se trata técnicamente a un sujeto, o bien, a un objeto. La correcta valoración hace necesario destacar que su utilidad en los sistemas informativos y comunicativos permiten al hombre, en su medio ambiente, servir en los procesos de cambios sociales. No quisiera profundizar en este concepto, pero muchos de mis colegas sabrán cómo salir "en tiempos de crisis".
No falta quienes a estas alturas, y luego de muchos, muchos años de ejercer la profesión, como verdaderos relacionistas, no comunicadores, hablarán sin previa meditación y con fundamento veraz sobre la esfera de las relaciones públicas en el día de hoy. Para encausar esas posturas quisiera aportar, como en efecto, lo estoy haciendo, algunas valoraciones humanas de las relaciones públicas como realidad ineludible de nuestra sociedad. Como técnica, educación y simple diálogo, actuamos para saber hablar y saber escuchar.
Panamá no escapa, como no pocos países del mundo, por no decir dentro del área latinoamericana y tercermundista, por un ámbito de situación donde todo el mando quiere meterse en las relaciones públicas sin tan siquiera saber qué son, para qué sirven y "cómo se hacen". Esa actitud intervencionista de muchas personas pseudos relacionistas, de jefes confusionistas e intervencionistas y de acciones de descorazonados filisteos de la comunicación que apresuradamente conducen a la profesión hacia despeñaderos insalvables, están actuando mal en sectores públicos y privados, dejando una estela de amargos sinsabores.
Por falta de conocimientos, objetivos, herramientas indicadas y filosofías acordes de la profesión, personas que no conocen ni un ápice de la mima, confunden con integrantes anárquicas verdades ciertas y falsean y empañan "el equilibrio lógico" de las relaciones públicas. A lo largo de años de estudio y trabajo en las relaciones públicas he podido encontrar hipótesis y teorías sobre, esta disciplina. Así como las he estudiado y puesto en práctica, he podido también encontrar algunos axiomas y principios filosóficos que nos han permitido luchar por ella (las relaciones públicas) y sus nobles postulados.
Junto a otros colegas hemos tratado de darle vida a esta profesión, la cual "algunas" personas inescrupulosas pretenden condenarla al ostrasismo, para no muy buenos fines.
Este deseo de jugar con las relaciones públicas y sus principios no es saludable. Hasta aquí valga señalar una y otra vez que relaciones públicas es una cosa y que las demás materias comunicativas son otras, y que "esas", están bajo el paraguas de nuestra profesión.
En resumen, como "remamos" hacia el desarrollo de la profesionalización, quiérase o no los relacionistas públicos estamos dominando de manera ascendente con todo y que dentro del conjunto de acciones y tareas, desenfrenadamente, entran quienes no lo son.
Los caminos recorridos por los relacionistas públicos panameños, a lo largo de estos últimos años, ha demostrado a la sociedad su condición representativa como principio activo y dinámico en esta "sociedad participativa", mediante el conocimiento y presentación de muchos logros y objetivos.
Con respeto verdadero los relacionistas hemos adecuado multidisciplinariamente la interacción social, llevándola de lleno al plano del sentido común.
Con respecto a las relaciones con otras profesiones u otras ramas de la Comunicación Social, los relacionistas hemos respetado las reglas y los usos profesionales propios de cada uno de ellas, en la medida en que éstas no sean incompatibles con la ética de la profesión. Sin embargo, existen promesas y compromisos que deben ser acatados sin ningún miramiento para que no se presten a confusión para no afectar la moral, honestidad e integridad de cada profesión.
Nuestro abundante sentido común y buen criterio, la curiosidad desierta, la disposición al trabajo, la comprensión y el sentido común, así como otras miles y tantas cualidades más, adornará las diversas facetas de los relacionistas públicos panameños, tanto hoy como mañana y siempre, porque en Panamá Relaciones Públicas es "Comprender y darse a Comprender".
¡Saludos, colegas relacionistas públicos panameños en nuestro día clásico!