Variedades

Cero riñas, crítica a medios y romance


Con cierto aire de nostalgia, los más de seis mil jóvenes participantes del segundo Festival Mundial de la Juventud, hacían sus maletas y se despedían entre sí, con fuertes abrazos, apretones de manos y agradables sonrisas. Según los organizadores, la comisión de salud y seguridad del festival no registró un solo reporte de riñas, ni de jóvenes con actos que hayan atentado contra la moral o las buenas costumbres. Sin embargo, las críticas de los medios contra la actividad por supuesta promiscuidad y consumo de drogas, fue severa e injusta, según muchos.
Cristian Martínez, salvadoreño de 27 años, dijo a nombre de su delegación que el 70 por ciento del festival estuvo muy bueno. No le gustó "el manejo de periódicos que se atrevieron a decir algo que no es cierto". Su compatriota Ernesto Serna, de 28 años, coincidió en que "Panamá tiene mucho que resolver con sus medios de prensa, son una vergüenza periodística", dijo y agregó que hubo el espacio y la oportunidad para que las culturas se encontraran, por lo que el próximo festival puede dar más en contenido, siempre y cuando los gobiernos del mundo lo apoyen y no sólo el gobierno sede.
Ever Zaracho, un paraguayo de 18 años de edad, señaló que las críticas que se dieron fueron exageradas, "si sucedió algo como "Sodoma y Gomorra" debe haber sido muy a lo escondido, porque abiertamente no se dio. Siempre habrá gente que se sale de los parámetros, pero mucha más gente logró sus objetivos, participó de los seminarios y conoció culturas diferentes", dijo y agregó que conoció mucha gente, aprendió muchas cosas, conoció el Canal de Panamá, el Puerto Colón, el centro de la ciudad, sus discotecas y Mi Pueblito.
En tanto, Zian Betchet, de 35 años, oriundo de la República Checa, dijo que el festival fue perfecto y se va feliz de haber participado del mismo, donde encontró muchos amigos, muchos contactos con los que podrá hacer nuevas actividades juveniles. "Muchas de las cosas que se criticaron no estaban sujetas a la verdad, creo que nunca hubo "Sodoma y Gomorra" en este encuentro de juventud".
"El festival tuvo algo de desorganización al principio, en aspectos como la entrega de gafetes y a veces, con tanta gente, la comida estaba fría, aún así creo que el gobierno de Panamá hizo un gran esfuerzo en atender a tantos jóvenes y nos pareció que valió la pena compartir con personas de diferentes culturas alrededor del mundo, aprender de ellos y ellos de nosotros" explicó Gonzalo Duarte, un nicaragüense de 19 años.
La experiencia también fue muy agradable para parejas como Melisa Guerrero, una salvadoreña de 20 años de edad y Luis Molino Horno, un argentino de 24 años de edad, que no sólo se conocieron, sino que pudieron iniciar un dulce romance dentro del evento. Para ellos, lo más positivo fue conocer cómo viven y piensan jóvenes de otras latitudes. Lo negativo es que "muchas veces hubo cambios de última hora en la presentación de talleres". Entre Melisa y Luis surgió una atracción, cuando él salía del baño y ella pasaba: él le dijo "una tontera" y entablaron una conversación que los hizo amigos y desde hace unos tres días estrecharon un poco más esa amistad, que esperan seguir a través de la distancia.
Pero no todo fue romance, debates y nuevas amistades, también hubo buen negocio entre los expositores. Jaime Restrepo de Medellín, un joven que se dedicó a la venta de artesanías, terminó muy contento, porque según dijo, le fue "super bien". "Lo que más se vendió fue la plata", aseguró.


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19558
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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