Sin la presencia de su esposo, el duque de Edimburgo, la reina Isabel II de Inglaterra puso fin a los festejos por su Jubileo de Diamantes con un saludo desde el balcón del palacio de Buckingham.
La soberana británica, de 86 años, culminó cuatro días de multitudinarias celebraciones en todo el país para festejar sus seis décadas en el trono británico.
Muy sonriente, la soberana acudió a los actos de hoy sin la compañía de su esposo, el príncipe Felipe, que ayer fue hospitalizado por una infección de vejiga y seguirá varios días ingresado.
Muchos miles de ciudadanos se agolparon en el Mall, el paseo que une Buckingham con Whitehall, y no cesaron de vitorear a su reina durante los minutos que duró su saludo, pese a la ligera lluvia que finalmente no impidió la celebración de un desfile aéreo de las Fuerzas Aéreas Británicas.
Isabel II arrancó la última jornada festiva con un servicio religioso celebrado en la catedral de San Pablo, donde el arzobispo de Inglaterra, Rowan Williams, pronunció un sermón en el que le rindió tributo por toda una vida dedicada al servicio del país.
Un evento sinprecedentes
- La monarca también acudió a una recepción en Mansion House y luego se celebró una procesión en carroza por el centro de Londres, en la que Isabel II estuvo sentada al lado de la duquesa de Cornualles y el príncipe Carlos.