Angelical, dulce y natural. Así conocimos hace ocho años a Charlene Wittstock cuando los rumores de su relación con Alberto de Mónaco cobraron fuerza en los juegos Olímpicos de Invierno en Turín.
La imagen que proyectaba entonces dista mucho de la que conocemos hoy. Charlene mejoró su estilo, hoy es princesa. La visten los mejores diseñadores y su equipo de estilistas ha dado el resto para conseguir, desde que empezara su noviazgo con Alberto, un "look" más sofisticado. Pero el cambio más acusado no tiene que ver con su forma de vestir.
Hace solo unos días veíamos a la princesa Charlene en la Front row de la firma Akris y saltaban las alarmas. En esencia seguía siendo la misma. Su pelo rubio, su color de ojos azul intenso y su cutis perfecto confirmaban que se trata de ella pero, siendo sinceros, poco queda de la joven que se conoció hace ocho años.
La princesa Charlene se ha dejado seducir por las bondades del quirófano y creemos que, a día de hoy, se pasó un poco con los retoques ¿Qué partes de su cuerpo ha retocado?
Una de las primeras intervenciones fue para dar volumen a
su pecho. Eran los comienzos de la relación con Alberto y más adelante
llegó todo lo demás. Pómulos, labios, párpados y varios estiramientos de piel, han cambiado por completo la expresión de la princesa ‘triste’,
como muchos la llaman.
Su evidente cambio físico fue muy positivo en
una primera fase pero, como sucede en muchas ocasiones, el exceso ha
conseguido un efecto perverso. Su boda el 2 de Julio del 2011 marcó el
comienzo del declive. Poco queda de la mínima frescura que
regalaba