Detrás de un rostro angelical se pueden esconder un sinnúmero de alocadas ideas y gustos, Jennifer Lawrence es prueba de esta premisa.
Una empleada de limpieza del hotel donde se alojaba hace unos días la oscarizada actriz encontró debajo de su cama, un amplio repertorio de juguetes sexuales.
Al conocer la noticia, la protagonista de “Los juegos del hambre” no se quedó callada y en el programa Conan, de la televisión estadounidense, explicó lo sucedido: «Es una historia muy divertida. Alguien me hizo una broma regalándome un montón de consoladores de diferentes tipos y colores. El caso es que yo sabía que las empleadas del hotel iban a limpiar y recoger mi habitación, así que decidí esconderlos debajo de mi cama. Cuando volví, vi que los habían dejado encima de mi mesilla de noche. Me sentí muy avergonzada, ¡me dieron ganas de dejar una nota para decirles que no eran míos!».
Agregó, como una forma de escape, que le gustaría realizar trabajo de hotelería, porque la idea de poder curiosear en las habitaciones de los clientes parece emocionante.
Recientemente terminó su relación amorosa con el actor inglés Nicholas Hoult.
Lawrence ha alcanzado, a sus 23 años, la cima del mundo del cine, y ha ganado un Óscar y en alguna ocasión mencionó que “el sexo vende, y por alguna repugnante razón, el sexo joven vende aún más”, haciendo referencia a las actuaciones en público de muchas estrellas del pop, en especial Miley Cyrus, luego de su bochornoso espectáculo en los MTV Europe Music Awards.
Con relación al tema de la fama, dijo en una entrevista a un medio en Madrid, que espera, dentro de unos años, pasear tranquila por un parque sin necesidad de sombreros ni gafas de sol.