Variedades

"Chocolate" , una apuesta por la comunicación

Flor Garfias y Tlathui Maza, de Camerino 4, compañía de danza de México dialogaron con Panamá América sobre incomunicación y otros asuntos que lleva en su equipaje la humanidad en su bregar por el mundo.


Panamá, la afluencia de personas a esta creciente Nación y su metrópolis. El Canal, el hecho de que somos país de tránsito, punto de  llegada. Punto de partida. Punto de encuentro. Que hay una efervescencia cultural, energía... le llamó la atención y le impactó positivamente a Flor Garfias, de la Compañía de Danza Camerino 4, de México.

 

Ella se congratula de ser parte del intercambio artístico-cultural que tiene lugar estos días en nuestro país con motivo de la celebración del IV Festival de Artes Escénicas, FAE 2010.

 

 

Camerino 4 se presentó en el Teatro Nacional ayer viernes, con la obra "Chocolate", que gira en torno a la incomunicación social. A todos los niveles, producto de que nadie quiere ceder terreno ni salir de su zona cómoda para propiciar el necesario equilibrio que permita a todos calidad de vida, bienestar.

 

 

Esta joven pareja de bailarines de la tierra azteca, a través de una danza donde el contacto corporal predominó, insta a buscar ese acercamiento que redundará en beneficio de todos no importa en qué parte de la Tierra habite; porque, como bien enfatizó ella:   “...Finalmente, somos animales. Somos seres humanos todos, aunque seamos blanquitos, gueritos, rojitos. Lo que nos une es la comunicación. La necesidad de contarse novedades".

 

Y he allí que ella realiza una mirada retrospectiva y recalca que esa necesidad de comunicarse ha sido una constante en la historia de la humanidad.  Pero, ser controversial, al fin, en la vida del hombre (entiéndase la especie), también la presencia de las guerras, la violencia, la incomunicación siguen siendo un pesado lastre.

 

 

Para ejemplificar la primera afirmación, del hambre de comunicación que caracteriza a la sociedad, la joven bailarina se remontó a la Prehistoria.

 

 

Antes, ahora, siempre el se las ingenió. Empecemos por los dibujos en las cuevas de Altamira. También están las señales de humo, mensajeros de posta, lenguaje de señas, comunicación gestual... todo un mundo de opciones,  con tal de hacer llegar su mensaje, de expresar sus deseos, vacíos, temores, gustos, sueños, victorias.

 

¿Que somos de diferentes culturas? se pregunta y añade que sí, pero hay expresiones, sonidos, símbolos y eso es lo que nos une, la comunicación.

 

Allí, como tabla de salvación.

 

Pero, acepta, depende de cada uno que esa herramienta no se utilice, que no se tome la decisión de transitar por ese camino y se opte por mantener cerradas las vías de acercamiento.

 

Por eso ella apuesta por el FAE. Porque haya muchos festivales y encuentros donde las manifestaciones culturales sirvan de lazos interculturales para que cada mundo que es cada cultura o país, como si el gran río de riqueza que es desemboque en el gran y heterogeneo  mar que es el mundo.

 

Ella enfatiza en que para que haya comunicación tiene que haber voluntad, deseo de ser parte de, ansias de compartir, interés por aprender, sentirse que a final de cuenta hay una sola raza, que es la gran raza universal, que las raíces pertenecen a ese mismo árbol único y gigantesco que todavía no terminamos de entender ni conocer que es la especie humana.

 

Hay una concatenación entre todos y hay que aceptarla, coincide Tlathui Maza, pero, a la par, siente que el gran error que repiten una  y otra vez las culturas, unas más que otras, es negar sus raíces, por eso habla de una urgente necesidad de voltear la vista hacia los ancestros y aquilatar esa herencia cultural.

 

"Creo que ese ha sido el error que nunca se ha corregido",  recalca.

 

Esto por un lado. Por otro, según el joven bailarín, respecto del padrinazgo estatal a la cultura, comparando Latinoamérica con Europa, Latinoamérica no sale bien parada.

 

Él siente que el apoyo a la cultura sigue siendo muy pobre en la región. No así a la política.

Asimismo, tecnología, sociedad y cultura van de la mano.

 

Nada es isla. Tampoco las artes. Son hermanas.

 

Por eso ellos aplauden que el FAE pondere a varias de ellas por igual: la danza y el teatro.

 

¡Ah! y a la música,  la cual es un complemento clave en el escenario.

 

De hablarnos un poco de esto y más se ocuparon nuestros jóvenes interlocutores en el camerino del Teatro Nacional la noche del viernes pasado, mientras la Compañía de Teatro Camerino 4 de México se alistaba para entrar al escenario con "Chocolate", que  precisamente trata este tran trillado y universal tema que es la incomunicación, del que son hijos e hijas las guerras, la violencia, la envidia, los celos, la falta de empatía, el irrespeto, la injusticia, el odio, la intolerancia, los prejuicios, los estereotipos y otra larga cadena del collar de puntos negros que han dejado su huella en la historia de la especie. 

 


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538626
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América