Los chupetes o pacificadores son mundialmente conocidos por su efecto calmante en los bebés. En la cultura panameña son de uso frecuente y los bebés parecen maravillados con él. Pero ¿ayudan o perjudican?
Siendo estrictos, el chupete no debería usarse en recién nacidos alimentados con pecho hasta que la técnica de succión esté perfectamente establecida, asegura la pediatra Malitzin Naar Ureña.
¿Cuándo es prudente usarlos? En los primeros días de vida del bebé, este llora frecuentemente, se puede utilizar como elemento reconfortante el pezón materno como primera opción y en caso de que no sea posible, el consolador, dijo la experta.
La Academia Americana de Pediatría recomienda empezar con el uso del chupete después del primer mes de vida. Pero, en los infantes alimentados con leche adaptada puede recurrirse al calmador de forma más precoz que con el amamantado sin miedo a que interfiera en la adquisición de la succión.
Explica Naar que se ha demostrado que los chupetes pueden disminuir el riesgo de síndrome de muerte súbita y son una opción para bebés intensos durante las siestas o las noches.
Además, disminuyen la ansiedad en el bebé, lo tranquiliza y alivia durante procedimientos cortos médicos o quirúrgicos (ejemplo: circuncisión).
Pero, no debe usarse cada vez que el niño llore, pues el llanto es para él una forma de comunicación, expresó Naar. Sugiere intentar calmarlo con el contacto piel con piel y recordar que el chupete no es comida. Si el niño tiene hambre no le ponga este.
Riesgos confirmados del uso del consolador
Malformaciones dentarias: los hábitos de succión no nutritiva se han relacionado con maloclusiones dentarias (mal alineamiento de los dientes), si el uso se prolonga más allá de los tres años.
Otitis media aguda: el uso continuo del consolador, con las fosas nasales bloqueadas puede aumentar el reflujo de las secreciones de la boca y la faringe hacia el oído medio.
Otros riesgos son problemas del lenguaje -cuando son usados en mayores de 3 años-, caries en los incisivos y accidentes infantiles por la cadena alrededor del cuello o si aspira una pieza del chupete.
Un chupete seguro
Debe estar formado por una pieza (preferible de silicona, debido al riesgo de alergia al látex), el bulbo puede tener forma ortodéntica, redonda u ovalada y tener un escudo o base rígido o semirrígido de 4 cms -para evitar traumatismos o que lo trague- tener orificios antihongos y cadena con broche de seguridad para poder fijarlo a la ropa. Además, debe limpiarse bien para evitar infecciones bucodentales, no untarle azúcar o miel y cambiarlo cada mes.
Según la pediatra, más son los beneficios que riesgos en el uso del chupete en los bebés, convirtiéndolo en un gran aliado para ellos y los padres.