El ciclón tropical "René" arrasó ayer la capital tongana de Nukualofa, con la voladura de tejados, el desarraigo de árboles y el corte por completo del suministro eléctrico, aunque sin causar víctimas.
Los daños materiales todavía no han sido cuantificados, pero la Comisión Nacional de Gestión de Desastres cree que será la mayor catástrofe desde hace 50 años, informaron fuentes oficiales.
A media mañana, la tormenta ya se alejaba de NukuAlofa rebajada a categoría 3 -de una escala del 1 al 5- y con vientos sostenidos de hasta 210 kilómetros por hora.
"René" llegó a la capital de Tonga procedente del grupo de islas de Haapai, donde los vendavales superaron los 225 kilómetros por hora y originaron olas gigantes, lluvias torrenciales e inundaciones que obligaron a decenas de personas a abandonar sus casas, y refugiarse en colegios y edificios públicos del interior.
Peor aún es la situación en la región de Vavau, cuyas áreas costeras han resultado severamente afectadas por el ciclón, que ha destruido numerosas cosechas.