Un centenar de llamadas diarias al Servicio de Ayuda al Estudiante durante la semana de exámenes al término de la educación primaria reveló el estrés que los escolares de Singapur sufren para obtenerlas notas que les permitan cursar la siguiente etapa en un colegio de prestigio.
Al menos en una de esas llamadas diarias se menciona la posibilidad de suicidio por no poder soportar la presión y la angustia, según Wong Cher Meng, directora del centro donde 15 personas trabajan en parejas durante turnos de tres horas para asesorar a los estudiantes.
Sin embargo, las dudas más respondidas se refieren a qué hacer si no se puede dormir, con cuánta antelación se debe acudir al exámen o cómo desbloquear la mente ante una pregunta difícil, a las que se responde destacando la importancia de dormir bien, respirar profundamente cuando aparecen los nervios o no comparar resultados.
Los expertos que responden a las consultas intentan reducir el estrés de los escolares que temen decepcionar a sus padres, suspender una asignatura o no lograr ingresar en la escuela secundaria preferida.