Un cuarteto especial e innovador en su ramo, es el Harlem String Quartet, proveniente de Estados Unidos y que se hace llamar también un cuarteto “latino” de cuerdas. El grupo participa de la octava edición del Panama Jazz Festival, como invitados especiales.
El grupo de música clásica está conformado por Ilmar Gavilán (1er violín), Melissa White (2.° violín), Juan Miguel Hernández (violín) y Paul Wianko (chelista), quienes han ganado premios por sus actuaciones en música clásica y están incursionando en el género del jazz.
El violinista Gavilán, oriundo de Cuba, explicó que “el jazz nunca fue concebido para ser tocado en cuerdas”, razón por la cual han trabajado con compositores, que han apostado por hacer de sus creaciones unas adaptaciones especialmente para el cuarteto.
Uno de ellos fue el compositor Wynston Marsalis, quien logró recrear una de sus composiciones más arriesgadas, para el Harlem String Quartet.
“Eso es noticia, somos pioneros en esto” manifestó Gavilán, puesto que el compositor Marsalis accedió a “transcribir” su pieza musical para que se escuchara al ritmo del “jazz”, agregó el músico.
Su tema 'Take the A Train' fue el último número musical que el cuarteto pionero tocó para los presentes del Salón San Lorenzo de Atlapa, el pasado lunes 10 de enero.
Para esta intervención musical, el violinista cubano dio una breve introducción sobre el sonido peculiar que cada uno iba a realizar para musicalizar la historia de este bólido tren.
Gavilán mencionó la “campanita persistente” a cargo de Melissa, el efecto con el “fotuto” en el instrumento de Hernández para indicar el pitazo del tren al partir, a Wianko le tocó recrear el “soplón” del paso de un tren a velocidad y a Gavilán le tocó el frenazo o la “parte más ensayada del repertorio”.
“Bienvenidos al tren del infierno”, comentó Gavilán y que el público aplaudió al finalizar este número.
El cuarteto también interpretó una composición del padre de Gavilán, que compuso cuando él tenia nueve años de edad, titulada “Mi menor conga”, en la que también tocó sus instrumentos para hacer una “leve percusión” y con la cual hicieron sonar “la clave” típica caribeña.