El habitual comentario de "un viaje de perros" va a dejar de tener sentido, al menos en Estados Unidos, ya que hoy el presidente Bill Clinton ha firmado una ley para mejorar las condiciones en las que los perros y otras mascotas viajan en avión.
La medida se debe en parte a personas como Bárbara Listenik, quien no desea a nadie "el infierno" que ella tuvo que soportar después de que su perro "Boris" se perdiera la víspera de la Navidad de 1996 en el aeropuerto La Guardia de Nueva York.
La jaula de "Boris", un boxer-pit bull, apareció vacía en el avión en el que viajó a Nueva York y había manchas de sangre.
Allí empezó el calvario de Listenik, quien ofreció una recompensa de 3.500 dólares por informaciones sobre el paradero de su adorado can.
La iniciativa firmada recientemente por Clinton, y que en principio no fue tomada en serio por el Congreso, obliga a que desde hoy, y por primera vez en EU, todas las aerolíneas informen mensualmente sobre el número de mascotas que mueren durante su viaje y la cifra de las que desaparecen o resultan heridas en la travesía.
El Gobierno, que ha tomado muy en serio el problema, hará públicas estas estadísticas.
Esta nueva ley también obliga a que las compañías aéreas del país mejoren el adiestramiento de sus trabajadores que tienen a su cargo el manejo de las mascotas.
El cuidado de perros, gatos y otros animales domésticos durante sus viajes aéreos es un asunto nacional, según algunos legisladores, entre ellos el senador demócrata por Nueva Jersey, Frank Lautenberg, uno de los promotores de la ley.
Lautenberg dijo que la nueva legislación "debe poner fin a las historias de horror sobre que los animales son tratados como maletas", aunque algunas compañías aéreas como Delta afirman que tratan a las mascotas de forma casi humana.
Las nuevas normas, en cuya proyecto participó el representante demócrata por Nueva Jersey, Robert Menéndez, de origen cubano, cuentan con el respaldo de millones de propietarios de mascotas y centenares de organizaciones que luchan por un trato justo y decente para los animales.
Estas entidades afirman que unas 5.000 mascotas se extravían, mueren o sufren lesiones cada año en este país cuando viajan en condiciones pésimas en los compartimentos de carga de los aviones.
Las aerolíneas dicen que esta cifra no es real, y que el 99 por ciento del medio millón de mascotas que viajan en todo el país anualmente llegan sanos y salvos a su destino.
Desde hoy las mascotas que viajen en las compañías aéreas de EEUU tendrán todas las comodidades, con casi muy poca diferencia con las que disfrutan los pasajeros.
Si una de las mascotas se llega a extraviar, las aerolíneas deberán pagar 2.500 dólares por ésta, según la nueva ley, o sea el doble del reembolso actual.
Sobre uno de los casos que motivó la ley, el de Listenik, ella describió el reencuentro con su perro, seis semanas después y a casi tres kilómetros de distancia del aeropuerto, "como el de la madre con su hijo pródigo", tras asegurar que "esto fue un verdadero milagro".
Un milagro que la motivó a emprender una cruzada nacional para que los perros viajen confortablemente en los aviones, bajo estrictas medidas que les garanticen su seguridad y todas las comodidades de que ya disfrutan en sus hogares.