Singular, fresca y sensual al mismo tiempo, así es la fragancia de “Coco Mademoiselle” en Eau de Toilette, inspirada en la mujer moderna, activa y refinada, que le gusta envolverse en la seducción contemporánea y el espíritu atrevido de Chanel.
Continuando el espectacular éxito mundial logrado con la versión “Coco Mademoiselle” Eau de Parfum, hoy Chanel lanza al mercado esta exquisita fragancia en Eau de Toilette, constituyéndose en una nueva interpretación olfativa firmada por Jacques Polge, nariz de esta prestigiosa casa francesa.
Completamente diferente a “Coco”, pero heredero del mismo éxito, esta nueva versión en Eau de Toilette envuelve por su frescor más intenso y alegre, cargado de notas de fondo que suavizan y ofrecen una ligereza inédita y una insolente seducción.
Aunque fresco y oriental como el Eau de Parfum, “Coco Mademoiselle” en Eau de Toilette reafirma su diferencia a través de una alquimia única, compuesta de alegría y suavidad.
Elementos como el pomelo y la naranja de Sicilia, la bergamota de Calabria, el jazmín de Italia y el pachulí de Indonesia, al igual que el vetiver de Haití, la vainilla de Borbón, sin olvidar las notas de lichi, almizcle blanco y capullo de rosa, hacen de esta fragancia una experiencia deliciosa.
Un simple rectángulo que se alza vertical en un frasco abstracto, es la presentación para los vaporizadores de 50 y 100 ml, envueltos en una columna de cristal que se colorea con la delicada fragancia ambarina. Su tapón, blanco y nacarado, transmite una dulce suavidad, mientras que su anillo blanco y pulsador dorado, lo convierte en un frasco moderno y de una sencillez absoluta.
Desde la operación datan casi dos años y medios. Luego de cumplidas las 25 sesiones de radioterapia Elisia tiene que tomar durante cinco años unas pastillas (Tamoxifeno), que le inhiben la hormona, para que no suban los niveles de estrógenos en su cuerpo y reaparezca el cáncer. Ha pasado exámenes periódicos: primero cada 15 días, luego cada mes, después cada dos meses. Ha de continuar ese monitoreo hasta cumplir 10 años. Entonces la darán de alta. Le faltan casi ocho. Está optimista.
La suya fue una odisea. Pero, no se trata de una novela. Es la vida real. Tan real como la muerte que toca a las puertas de miles de mujeres de todos los estratos sociales, culturas, ideologías políticas y religiosas, blancas, negras y amarillas, casadas y solteras, con hijos y sin hijos, letradas y analfabetas.
Ella se tocaba una y otra vez la pelotita, se preocupó y se decía a sí misma: "algo tiene que haber que no es normal".
Sin duda era así. De hecho, la madre de Elisia fue paciente de cáncer en un seno y la había dado de alta. La abuela de Elisia, quien también tuvo cáncer en un seno, no fue tan afortunada.
Su madre tiene diez años de ser voluntaria en el Hospital Oncológico. "Antes de que le diagnosticaran cáncer ya había decidido que cuando se jubilara sería voluntaria. Es una persona muy positiva, trabaja directamente con los pacientes y conversa con ellos, les da ánimo. Eso ayuda mucho", expresó Elisia, quien sin ser voluntaria a todo el que puede le aconseja irse a hacer los chequeos y cuando ve jóvenes a las que le han diagnosticado cáncer, que se quieren echar a morir les aconseja que no se acobarden. Les habla de su experiencia para que vean que sí se puede vencer al cáncer.
"Ya yo tenía un precedente. Por eso es bueno saber el historial médico de los antepasados de uno. Cuando uno sabe no se distrae", plantea la sobreviviente del cáncer de mama que compartió con "El Panamá América" sus miedos, pensamientos y sensaciones antes del diagnóstico, al momento de que se le dio la noticia, durante el tratamiento y hoy día.
A la pregunta: "¿Previo al diagnóstico, sentiste miedo?" respondió: "No le puedo decir que tuve miedo. Eso [la parte genética, conocer los antecedentes familiares]también lo hace a uno tener conciencia y tenerle menos miedo a la enfermedad. Hay gente que como no tiene contacto con la enfermedad no sabe nada de ésta. Y, al no saber los nervios la traicionan. El miedo...y la enfermedad, toman cuerpo. No hay que dejar que la enfermedad domine".
Y, cuando le dijeron que era cáncer su reacción de mujer inteligente y valerosa no se hizo esperar.
"Yo dije: ¿qué hago llorando? Llorando no remedio nada. ¡Tengo que actuar! De eso depende mi vida", expresó Elisia con gran seguridad en sus palabras. Confió en Dios y enfrentó su circunstancia.
Acerca de lo que sintió durante los tratamientos compartió que: "las sensaciones fueron horribles. También los efectos secundarios, claro, sin contar el efecto principal, que fue mejoría progresiva,: Me quedé sin cabello, sin cejas, sin pestañas...".
"Sentía morirme, pero yo sabía que ese malestar era pasajero, que iba a salir de ese cuadro", puntualizó esta sobreviviente del cáncer de mama y concluyó su testimonio haciendo énfasis en que: "Son muy importantes la fe, la familia y los amigos para hacerle la batalla al cáncer".