Cristóbal Colón sigue estando en el ojo del huracán, tras más de 500 años de su viaje a través del Atlántico. El 12 de octubre de 1492 fecha en que las carabelas españolas llegan a Guanahaní, isla de las Bahamas, es considerado uno de los principales hitos de la Revolución Geográfica del Renacimiento. Es también el inicio de la historia de un nuevo continente.
A medida que esta disciplina tiene mayor alcance se puede apreciar en su justa medida la figura de un hombre cuya mayor virtud es haber tenido una decidida actitud para buscar riquezas, por satisfacer la curiosidad de hallar nuevas rutas comerciales y por la certeza de la redondez de la tierra. En la época de Colón la gente educada ya sabía que se podía llegar a oriente, navegando rumbo al occidente.
Colón nace en Génova una de las ciudades que desarrollaron el comercio mediterráneo y en el Mar Egeo. Sus aventuras y viajes comerciales lo llevan a Portugal cuyos gobernantes apoyaron la navegación alrededor del Africa hasta la India, pero no a sus proyectos. Luego encontraría el éxito en España. Eso despierta en este singular personaje la fiebre que lo guiaría por el resto de su vida.
Colón desgasta la madurez de su vida en 4 viajes ( 1492 a 1503) en los que naufraga varias veces, lo que lo hace ser juzgado como un mal navegante. También gracias al contrato firmado de antemano con los Reyes Católicos para manejar los asentamientos fundados en las islas del Caribe; lo hacen verse envuelto en intrigas y desavenencias. Lo que provoca que regrese encadenado a España, tras realizar su tercer viaje.
La historia es clara en cuanto a que los viajes de Colón destruyen por completo las culturas indígenas de las islas caribeñas. Sus huestes llevaron la esclavitud, las enfermedades, la conquista y la humillación que luego propagarían por todo el continente nombres como Pizarro, Balboa, Cortez, Pedrarias y otros.
Las nuevas formas de medir e investigar la historia toman muy en cuenta los motivos comerciales los resultados económicos y en ese aspecto, los logros de Colón son inmensos. Sus viajes propician el intercambio de productos agrícolas que reformaron las costumbres de la población de ambos hemisferios, llevó a América una nueva forma de escribir. La gran cantidad de metales preciosos que afluye a Europa encumbran a los burgueses y aparece el hombre moderno. Es verdad, después de su viaje nada fue igual. Colón fue el prototipo del agente de cambio.
Pero evaluemos el comportamiento de las culturas indígenas prehistóricas del nuevo continente . Los Mayas y Aztecas eran poderosos pueblos con intrincados sistemas religiosos que exigían a sus vasallos tributos en productos y en prisioneros que luego eran sacrificados a sus crueles dioses. Los Incas, en el sur también posesionaron su supremacía mediante acciones guerreras.
Alguna vez oímos decir a un viajero inglés que a Drake, a Morgan, famosos piratas, había que mirarlos con el cristal de una lupa de sus tiempos. ¿Podemos hacer eso con Colón?.
Creemos que no. Las consecuencias de sus viajes, de encontrar un nuevo continente con millones de personas, la mezcla de razas, los cambios sociales y económicos, que afectaron tanto a descubiertos como a descubridores, siguen evolucionando. Todavía los indígenas mantienen núcleos en todo el continente que permanecen inhibidos, estáticos en el tiempo, reacios a la integración, discriminados, perdidas muchas de las habilidades que brillaron antes de la llegada de Colón, una figura de las más controversiales de las páginas de la historia a la que cada cual debe juzgar.