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Combatiendo el mal olor


El sudor nos ayuda a mantener la temperatura ideal de nuestro cuerpo. Además de ser el conducto para eliminar las toxinas.
Ahora bien, éste aunado a la humedad y a las bacterias de la piel producen el olor corporal. Aunque todos lo tenemos, ya que es invevitable, no todos sufren de tener un olor corporal ofensivo.
Para evitar estos malos momentos le damos aquí unas cuantas recomendaciones, obtenidas de la Guía Médica de los remedios caseros.
Para detener el mal olor es indispensable darse cuantos baños con agua y jabón sean necesarios. Recuerde que el mal olor es una combinación de sudor y bacterias. Por lo que tanto en la mañana como en la noche debe lavarse bien las partes que le desarrollan mal olor: pies, axilas, entrepiernas.
Lave bien su ropa. De nada sirve que se bañe muchas veces si su ropa no está completamente limpia.
Escoga fibras naturales. El algodón absorbe mejor el sudor que los materiales sintéticos.
A veces, si usted suda mucho y tiene tendencia a oler mal, el jabón desodorante común tal vez no baste para detener los olores. En ese caso, utilice un producto antibacteriano quirúrgico que se vende en muchas farmacias.
Si el desodorante no puede solucionar el mal olor de las axilas, es probable que necesite usar un antitranspirante. Básicamente son fármacos. Es más, muchos antitranspirantes comerciales combinan un antitranspirante con un desodorante.
Si el utilizar desodorante o antitranspirante le produce urticaria, puede intentar una crema antibiótica tópica que se vende en cualquier farmacia.
Otra opción es un producto francés llamado Le Crystal Natural. Es un pedazo cristalizado de sales minerales, que ayuda a mantener bajo control a las bacterias sin irritar la piel.
También puede utilizar el jabón de pino, disponible en tiendas de cacerías, ya que éste es el que utilizan los cazadores para eliminar cualquier rastro humano cuando salen a cazar. Si no lo tolera puede recurrir al jabón de glicerina.
Cuide lo que come. El pescado, comino, curry y ajo están a la cabeza de los alimentos cuyos extractos de proteínas y aceites permanecen en las excreciones y secreciones del cuerpo durante muchas horas después de comerlos y pueden propagar su mal olor.
Ahora bien, si nada de lo arriba mencionado le sirve puede recurrir al jugo de tomate. Basta que vierta un par de tazas de jugo de tomate puro en el agua de baño y permanezca en ella durante 15 minutos y ya verá como se desodoriza.
Una alimentación muy rica en proteínas animales puede agravar la situación del olor por la proliferación de las bacterias. También el ajo y la cebolla, entre muchos otros.


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147810
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América