En la Casa Panamá, que se describe en la obra El que quiera conocer a Panamá, que venga, que se acaba, los inquilinos viven pobres, pero felices, hasta el día en que la dueña del inmueble, quien lo abandonó hace muchos años, quiere desalojarlo para venderlo a una compañía inmobiliaria que lo derribará, y en su lugar levantará una torre de lujosos apartamentos.
Entre los tendederos de ropa que adornan los balcones del viejo caserón, sus inquilinos juegan bingo, venden buhonería y planean las celebraciones de la vecindad en la que han envejecido y han visto crecer a generaciones.
Pueden existir muchos caserones con este panorama, pero la casa en mención es especial. En ella conviven pintorescos personajes, a quienes les tocó vivir allí después de un fuego en sus viviendas, estructurando una forma propia de diversión y entretenimiento.
Esas costumbres y familiaridades están en peligro de extinción, y a través del teatro, el director Daniel Gómez Nates plantea una reflexión sobre el Panamá que se pierde con la modernización y nuevas construcciones.
La pieza teatral, ganadora del Premio Escena a mejor obra del año 2001, está de vuelta en Teatro ABBA, todas las noches hasta el 30 de marzo.