Variedades

Comieron perdices y fueron felices, pero sin pastel


Los 1.100 invitados al casamiento de Ana Aznar y de Alejandro Agag disfrutaron anoche, después de la ceremonia religiosa de un exquisito banquete español, que incluyó perdices como en los cuentos, pero no tuvieron el tradicional pastel de bodas.
Al parecer, ya no se estila la torta de casamiento de varios pisos, cubierta de crema chantilly y con los muñequitos de yeso en la cumbre, que antiguamente solían pintarse a mano.
No obstante, en la "boda del año", 75 cocineros prepararon un banquete -que hace agua la boca- integrado por los platos que se sirven en las celebraciones tradicionales en la península.
En el aperitivo sirviron "pinchos" o pequeñas porciones individuales de la típica tortilla de patatas, chorizo, espárragos, morcilla y tomatitos rellenos. Para el primer plato, los comensales eligieron entre ensalada de bogavante o foie-gras.
La única que según la prensa fue atendida como una reina y tendrá un menú especial será Doña Sofía de Grecia y Hannover, a quien servirán una delicia vegetariana de verduras y pescado. Ya desde el aperitivo comenzaron a brindar con dos vinos: un tinto Ribera del Duero y un blanco, Viña Mocen.
Las familias Aznar-Agag eligieron dos cavas para el brindis final, en lugar del tradicional champán, y en vez de pastel de bodas, muy probablemente les sirvieron tarteletas individuales rellenas de frutas silvestres y sorbete con lingotes de chocolate y hojas de menta.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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