Los zoocinéfilos tienen, en esta comedia que parodia a los filmes de espías y a ciertos thrillers, un producto digno dentro del subgénero mascotas reales “ayudadas” por la animación. Con escenas de acción y chistes que están al servicio de una trama simple: Kitty Galore, agente de MIAU, más malvada que nunca tras haber tenido un accidente depilatorio en el que perdió todo su pelaje, quiere enloquecer a sus archienemigos caninos, apoyados por algunos felinos (a los que Kitty considera borocotizados ) y aves (una paloma no muy brillante).
Las características de perros y gatos -enfrentados en un mundo bipolar- son usados para hacer humor, no para provocar una mera, típica, tediosa, ternura.