En una familia en la que la madre es la que siempre se encarga de las tareas domésticas, es difícil transmitir la idea de colaboración. Aquí lo ideal es incentivar a que todos contribuyan en la medida de sus posibilidades. A lo anterior, Ana Gabriela Ng, psicóloga clínica de niños y adolescentes, añade que la mejor técnica que los padres pueden tener para que sus hijos colaboren en las tareas de casa es dar ejemplo y motivarlos.
"El adulto debe expresarse en positivo y mostrar los beneficios de colaborar en casa. Paciencia y constancia son las claves que tendrán que seguir los adultos en estas enseñanzas", aclara la profesional.

Pero... ¿a qué edad se le puede pedir a un niño ayudar en las tareas domésticas?
Es natural que los niños no puedan realizar las tareas del hogar como lo haría un adulto. La idea es más bien inculcarles el hábito de ayudar de acuerdo con su edad. La facultativa comenta que desde el momento en que el niño sea capaz de agarrar y soltar objetos, puede participar en la recogida de sus juguetes. Pero la edad recomendable para pedirle su colaboración en casa podría ser a partir de los tres años. "A la edad de tres años, los pequeños ya entienden, comprenden y pueden ejecutar órdenes", advierte Ng.

Tareas apropiadas para su edad
La experta consultada opina que a los tres años se puede iniciar dándole tareas exclusivas del propio niño, como ser responsable de su lonchera del colegio, vestirse y desvestirse solo, recoger sus juguetes, o también se pueden incluir algunas tareas sencillas siempre con la ayuda de un adulto.

Entre los seis y siete años, el niño podrá arreglar su cama solo, ordenar su habitación, meter la ropa sucia en el cesto, poner y quitar la mesa, prepararse una merienda, regar las plantas, pasar la aspiradora o colaborar con el cuidado de la mascota.
Entrando a la adolescencia, ellos podrán cambiar las sábanas de la cama y arreglarla diariamente, barrer o trapear, sacar la basura, fregar los trastes. Pueden también realizar algunas compras y ayudar a cocinar platos sencillos.
Si tu niño contribuye con los quehaceres, se sentirá importante y parte de un equipo. Y si no lo hace bien, no lo critiques.