A las puertas del nuevo milenio, el mundo es testigo de grandes transformaciones económicas y sociales como consecuencia directa e indirecta de los espectaculares avances de la ciencia y la tecnología.
Aun cuando es innegable que todavía una minoría de países altamente desarrollados conservan el hegemonismo económico y político internacional a través del manejo monopólico y celoso de los últimos avances del conocimiento científico, no es menos cierto que el impacto de la informática con la cada vez más creciente proliferación de computadoras y el desarrollo internacional de los servicios de la autopista de la información, "Internet", está abriendo nuevas fronteras a la difusión casi inmediata, indiscriminada y sobre todo libre de nuevos descubrimientos científicos a casi todos los confines del planeta.
Dentro de este nuevo escenario surge la necesidad de los países en vías de desarrollo de luchar no sólo por lograr un nuevo orden económico internacional en el cual todas las naciones puedan progresar como socios igualitarios compartiendo las bondades de la ciencia y la tecnología en el nuevo milenio sino también deben procurar por una rápida autosuficiencia en esta área crucial que naturalmente beneficiaría la elevación de la calidad de vida de sus ciudadanos.
En la búsqueda de la autosuficiencia científico - tecnológica, se destaca, en el concierto internacional, el importante avance de la India en las últimas décadas. La magnitud de los logros alcanzados por el dominio de las ciencias y tecnologías de vanguardia de sus científicos, y la necesidad de promover y estimular la incorporación de nuevos talentos ha conducido al gobierno hindú, por iniciativa del Consejo Nacional para la Ciencia y Tecnología de la Comunicación, a declarar, a partir de 1987, el 28 de febrero como el Día Nacional de la Ciencia.
Durante este día, de especial significado para la comunidad científica internacional por el descubrimiento hecho en 1928 del efecto Raman por el único premio Nobel de física hindú, C.V. Raman, confluyen la renovación periódica del compromiso y los esfuerzos permanentes de las autoridades hindúes por estimular la creatividad y el talento ciudadano mediante el fortalecimiento de las actividades extracurriculares y los proyectos de educación no formal e informal dirigidos a la divulgación y popularización de la ciencia en todos los linderos del país. Con ello, no sólo se pretende la adaptación social de la actitud científica en la población general ante los cambios introducidos por la tecnología en el devenir de sus actividades cotidianas sino también se busca incentivar la participación de los ciudadanos en las soluciones a las interrogantes planteadas por los problemas aún pendientes que requieran una respuesta colectiva apoyadas por el fortalecimiento permanente de la capacidad tecnológica del país.
La Experiencia de Transformación Tecnológica de la India y las Expectativas de Autosuficiencia Sostenible en los Países en Vías de Desarrollo.
Un breve análisis en retrospectiva de los lineamientos de transformación tecnológica que guiaron a los grandes estadistas hindúes en los primeros años después de post-independencia permite distinguir las bases sólidas sobre las cuales se ha ido consolidando el papel de la ciencia en esta inmensa nación. Los esfuerzos iniciales recaen en primera instancia en la firme creencias del papel protagónico de la ciencia que tenían líderes políticos como Jawaharlal Nehru y Pandait Henru que inspirados por la larga tradición ancestral en el dominio de las ciencias tales como la astronomía, la medicina y las matemáticas vieron en la revitalización y fortalecimiento de la infraestructura nacional en las ciencias y tecnologías de la era actual, el único elemento capaz de resolver los problemas de hambre, la pobreza, la insalubridad y el analfabetismo así como el efecto de supersticiones, costumbres y tradiciones contrarias al desarrollo económico del país.
Apoyada en una política de ciencia y tecnología dinámica y coherente, la India inicia en 1948 una revolución en la tecnificación de la producción agrícola mediante la aplicación de nuevos esquemas de irrigación, el uso de novedosas variedades genéticas de alto rendimiento, la aplicación de pesticidas y la elaboración de adecuados centros de reservas de granos como elemento auxiliador ante las continuas crisis de sequía e inanición que el país había experimentado. Paralelamente se constituye el Consejo para la investigación científica e industrial el cual aglutina la supervisión de las políticas de trabajo de una serie de laboratorios nacionales que actualmente forman una red con un número de 45 ubicaciones diferentes y 80 centros de extensión en el campo. Asimismo, se inician las etapas para el desarrollo de la industria de fabricación de maquinaria pesada, la aeronáutica, la industria química, la electrónica y el departamento de energía atómica.
Este impulso a la actividad científica ha producido un significado impacto en el desarrollo socioeconómico de esta nación. Gracias al mismo la producción de alimentos pasó de 55 millones de toneladas a más de 195 millones, transformando al país de un importador de productos alimenticios a un exportador marginal, a pesar de que su población en esta era post-independencia se ha triplicado convirtiendo al espectro de la hambruna presenciado hasta la década de los sesenta en un casi olvidado recuerdo del pasado. Las estadísticas en otros rubros no son menos impresionantes. Otros ejemplos lo constituyen el aumento en la capacidad de generación de electricidad que pasó de tan sólo 2.3 millones de kilowatts a 85 millones; la producción de petróleo varió de 0.5 millones de toneladas a cerca de 32 millones: el carbono de 30 a 340 millones de toneladas; el acero de 1 a 10 millones de toneladas. En la capacitación de nuevos recursos humanos la India ha sido testigo de un vertiginoso aumento de sus universidades las cuales han crecido de 22 a cerca de 240 instituciones con un correspondiente incremento paralelo de centros de instrucción técnica.
Reconociendo los logros sobresalientes alcanzados por el impulso a la ciencia y la tecnología, la India todavía experimenta un explosivo crecimiento demográfico con la consecuencia de que el incremento de 360 millones a más de 935 millones en las últimas cinco décadas de independencia, ha reducido considerablemente el beneficio económico del avance tecnológico, resultando en el hecho de que casi un tercio de la población de este país sigue viviendo por debajo de la línea de pobreza con un 40% de su población todavía analfabeta, de los cuales el 66 por ciento son mujeres. Es por ello que las autoridades redoblan esfuerzos en materia de estímulo a la investigación científico-tecnológica como factor prioritario para el futuro del país ya que sin ella sería imposible siquiera proveer seguridad alimenticia a la proyectada población de 1.5 billones de personas para el año 2040.
Los problemas de la India no son únicos sino por el contrario típicos de todos los países en vías de desarrollo. Los mismos, a pesar de que conforman el 78% de la población mundial, en la actualidad contribuyen tan sólo al 15% del producto doméstico bruto global. En consecuencia, modelos de desarrollo exitosos en esta nación podrían constituirse en elementos orientadores para la adaptación a la realidad del resto de las naciones en vías de desarrollo. Tales programas, requieren de la concientización de los políticos locales en la necesidad urgente de dotar al país de políticas coherentes y serias en materia de ciencia y tecnología basadas en planes y acciones tendientes a brindar al país un adecuado grado de autosuficiencia tecnológica en base a la capacidad probada en la práctica de las realizaciones de sus científicos a través del manejo más eficiente de una infraestructura común que pueda ser compartida al máximo por los exponentes y actores principales del quehacer en este campo, los científicos y tecnológicos.