Hoy en la Universidad de Panamá se aplaudirá como nunca a Dora Isabel Mckay De Gracia, la hija de Oscar M. Mckay, el Concejal firmante del Acta de Independencia de Colombia el 3 de Nov. de 1903, y Pastora De Gracia de Mckay, quien a los cuatro vientos grita que es "orgullosamente panameña", de Santa Ana.
Teníamos pendiente esta deuda con ella, quien de buena gana compartió con nosotros vivencias, logros y sueños porque aunque le falta una década para llegar al centenario, tiene energía y entusiasmo de sobra.
A los doce años descubrió que su pasión era el Teatro (así, con mayúscula). De ello hace casi ocho décadas. El 5 de diciembre cumple 90 años de edad.
Cada día reafirma ese amor. Más de tres mil niños que han pasado por el Teatro de "Tía Dora" pueden atestiguarlo.
Nos cuenta sobre su infancia y cómo fue que entró en el mundo teatral al que se debe y el que tanto le debe. También opina sobre el arte teatral actual y relata anécdotas.
"Hice estudios primarios en la Escuela Estados Unidos y Secundarios en la Normal de Institutoras. Gracias a mi fraternal amistad con la Primera Dama de ese entonces, Doña Cecilia Pinel de Remón, y mi amor por el Teatro Infantil, se me concedió una licencia con sueldo ($100.00) para estudiar teatro en la Universidad Autónoma de México, en donde recibí la licenciatura, luego la maestría y gracias a los consejos del insigne y más grande hombre de letras de Panamá, Rogelio Sinán, seguí el Doctorado en Español, con especialización en Arte Dramático".
Ella solía acompañar en las noches a su madre a la Iglesia de Santa Ana, donde con los niños del barrio empezó a presentar el 24 de diciembre el "Nacimiento de Jesús" y en Mayo las festividades de la Virgen María.
Más adelante, como docente dado que le asignaban alumnos que lo que les sobraba en edad les faltaba en entusiasmo por el estudio, se las ingenió para "hacer de cada tema una dramatización. Y eso para todos era una novedad y para mi alegría y dicha más grande al comprender que el teatro era el mejor auxiliar para un educador".
Habla la experiencia
Docta en la materia, "Tía Dora" comenta que como ya no se aprende de memoria, ahora el maestro que ama su profesión y desea hacer más amena su clase, no debe usar el tablero para copiar la lección todos los días. En dos semanas con varios ensayos, cantos, bailes, cosecha mejor el fruto de su trabajo".
Anécdotas para reírse
Echa mano de su buena memoria y comparte con nosotros algunas anécdotas que confirman lo antes planteado sobre el entusiasmo que despierta en la niñez el teatro.
La primera haría sentir a Cristóbal Colón orgulloso.
"Teníamos la unidad del Descubrimiento de América. En una noche escribí el argumento. Tenía a los Reyes, Cristóbal Colón y sus marinos, baile de indios, españoles. Me ayudaban los maestros de Educación Musical y Economía Doméstica. Unas personas me acusaron de que yo no enseñaba las clases de la manera regular. Cuando vino la inspectora y observó la obra, mandó a buscar a todos los alumnos de tercer grado para que la vieran y dijo que era lo más creativo y educativo que había visto en su vida".
¡Qué papelazo!
Hay dos anécdotas divertidísimas que tienen que ver con Blanca Nieves y demuestran qué tan en serio toman los niños el teatro.
"Cuando se presentó Blanca Nieves y los siete enanitos, en el Teatro Nacional, (4 sábados y domingos seguidos) la niña que hacía el papel de madrastra, trabajó tan bien, que para salir del teatro, teníamos que sacarla por la puerta que daba a la playa y en carro. Los niños querían gritarle: Mala!!! Mala!!! y la perseguían hasta que los pudimos calmar".
He aquí la segunda: "El día que teníamos Blanca Nieve y los 7 enanitos, uno tenía alfombrilla y no pudo salir con la obra. Yo hice la explicación al público y cuál no sería mi sorpresa que durante la función, nos dimos cuenta de que todos los demás se aprendieron los parlamentos del que faltaba y se repartieron el diálogo para que no se notara la ausencia del enfermo".
Del semillero de "Tía Dora" salieron grandes artistas. Entre ellos: José "Pepe" Sarsanedas (q.e.p.d) Marisín Luzcando, Marisela Moreno, Melissa Velarde, Raúl Bernal, Riqui Panay (q.e.p.d) en ballet: Ginela Vásquez, Gloria Barrios, Joyce Vives, Armando Villamil (q.e.p.d) Hnas. Graciela y Guiselle Guillén.
Fallida promesa
Tiene un anhelo profundo. Un dolor muy grande porque hoy no se hace honor a la palabra empeñada.
Nos dice que "Con toda mi alma deseo que antes de morir el Gobierno actual recuerde lo que hace casi cinco años le pedía al señor Presidente, entonces en campaña: una casa para recibir a todos los niños de las escuelas de la ciudad que quieran hacer teatro".
El Teatro de "Tía Dora" ensaya en local arriba de la Librería Cultural.
Disciplinada, sincera y respetuosa. Organizada, entregada al teatro, así es la "Tía Dora" y con ello se ha granjeado el respeto, cariño y admiración de niños, padres de familia, docentes... de Panamá, que se inclina ante esta maestra.