Variedades

Con dignidad defienden sus derechos


Hacer caso omiso de las necesidades y problemas de otros no es algo nuevo en la sociedad. Especialmente la gente joven es mayormente dada a vivir para sí y el momento, olvidándose de que los años pasan presurosos y después es más difícil desandar los pasos.
Hacemos esta afirmación, porque vemos que el trato que se les da las personas de edad avanzada no es el que se merecen.
Numerosas son las situaciones en que se les deja de honrar, reconocer sus aportes y tratar con dignidad. Pero, aparte de esto, se puede ver la falta de cortesía por parte de la juventud hacia quienes ya han pasado por esta etapa de la vida. Sorprende agradablemente ver que alguien en una fila le da oportunidad a una persona de edad avanzada a que se coloque primero o quien le ayuda a cruzar una avenida, leer indicaciones de un medicamento, le ayuda a cargar los paquetes. O quizás le dice si el bus que viene es el que quiere pero por sus años ya está un poco corto/a de vista y con tantas luces y letras chicas no puede saber hacia donde va éste. Lo común es, por ejemplo, que mientras jovenzuelos/as están cómodamente sentados/as en los buses, hay adultos/as mayores de pie. ¿Cederles el paso en un ascensor, ayudar a bajar o subir una escalera? ¡Qué va!, pareciera, más bien que se sienten raros/as quienes así lo hacen porque como es tan poco común el resto se les queda mirando como si fueran de otro planeta. Entonces, quiere decir que ni en casa ni en la escuela están aprendiendo cortesía y buenas maneras.
Quienes practican todavía reglas de conducta que los/las enaltecen y a quienes se benefician de este comportamiento, merecen ser motivados a seguir adelante, porque, la verdad es que no hay garantía de que se llegue a la edad dorada.


fecha edicion
old id
36999
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América